jueves, 12 de diciembre de 2013

Ultimamente 2

Ultimamente, lloro mucho. 
Bueno, no es que eso sea una novedad en mi, pero cada día que pasa mi nivel de sensibilidad aumenta. Hay veces que me levanto a la mañana y lloro por el simple hecho de ver el sol brillando alto y fuerte, por el aire fresco que entra por la ventana, o por la alegría que me provoca prepararme el desayuno a mi ritmo, mientras escucho mis mantras y me arreglo para comenzar el día.
Cuando me entero, de casualidad generalmente porque decidí hace tiempo ya no mirar más noticias, que alguna injusticia de las que siempre han ocurrido y continúan ocurriendo en el mundo está ocasionando la sangre, lágrimas y salud física y mental de otros seres humanos en algún lugar de este planeta; también lloro. Ese llanto es más de impotencia, de rabia. Pienso que no existen muchas personas a las que realmente les importe lo que le pasa a otras personas que están geográficamente distantes (o cercanas); esas personas eligen ignorar esta realidad.
Yo, por ejemplo, no estoy haciendo en este momento nada que realmente genere un impacto directo de ayuda a quienes están pasando tiempos precarios, pero no ignoro su existencia. Los llevo a mis rezos, a mis pensamientos, a mi corazón que realmente se hiere y es capaz de sentir el dolor ajeno como propio.
Pero esas personas que ignoran, me dan miedo. Y en esto de ignorar, no me refiero solamente al hecho de cambiar de canal, sino a esa forma de ignorar que viene desde el más absoluto desgano, a esa falta de empatía y compasión que los lleva a parecer no humanos, automáticos, robóticos.
Es que, si no sentimos compasión por nuestros semejantes, entonces, qué tipo de especie somos? Por qué cuando veo un documental sobre los niños de Siria que han quedado huérfanos y a la deriva, sin posibilidad de educación, de sentir un hogar, de gozar de sus derechos de ser cuidados y amados; por qué a mi se me desgarra el alma y me dan ganas de tomarme un avión para asistirlos aunque mi propia vida se exponga a riesgos; y existen personas con poder, con medios, con posibilidades de acción enormes, que eligen, y repito, ELIGEN no hacer absolutamente nada?
Nosotros existimos en este planeta desde hace millones de años, tantos como desde que los dinosaurios se extinguieron. Hemos aprendido a sobrevivir al frío y al calor, a capturar alimento, a cosechar, a criar animales. Evolucionamos hacia el comercio, la creación de aldeas, ciudades, imperios. Nos creamos nuestros propios principios morales, nos inventamos nuestras creencias en dioses y decidimos qué sería lo socialmente aceptable y qué no. Construimos fábricas, entramos en la industrialización, disfrutamos de las eras del conocimiento científico y tecnológico. Hicimos un mundo hermoso lleno de arte, de música, de obras teatrales y películas. También diseñamos vacunas para curar enfermedades, tratamientos para mejorar la calidad de vida de pacientes crónicos, prótesis, dispositivos de alta tecnología para garantizar diagnósticos precisos. Construimos cohetes para ir al espacio, pisamos la Luna, mandamos robots a Marte.
Y nosotros también fuimos quienes durante milenios sostuvimos la guerra como medio de conquista, expansión y sometimiento. Y somos nosotros quienes aún seguimos avalando a nuestros gobiernos en la fabricación de armamento militar de ciencia ficción para “defensa” de nuestros países. Por qué un país habría de defenderse de otro? No fueron suficiente Hiroshima y Nagasaki? O Vietnam? O la expansión del nazismo? O Mussolini? O el Aparthaid? O la segregación en Estados Unidos? O la Guerra de Malvinas? O Bosnia? O Irak? O Afghanistan?
Dónde está el punto final? Donde está el balance entre ese ser humano hermoso que somos, que generó evolución, arte, creación; y este otro que solo destruye y es un experto generador de muertes? Dónde está el espacio de reflexión, ese momento de silencio en el cual conversamos con nosotros mismos y miramos a nuestro alrededor y nos damos cuenta de la grandeza que nos rodea y del milagro de que nuestro cuerpo, formado por miles de células, por órganos, por energía, por músculos, huesos y piel, todos y cada uno de los días, segundo a segundo, minuto a minuto, hora a hora, nos responda y funcione para que nosotros podamos mover un pie frente al otro, o podamos mover los dedos de la mano, o podamos abrir nuestros ojos a la mañana? Dónde está la compasión, la más pura compasión y el respeto y estima por la vida, por el reconocer al otro como humano y hermanarnos tan sólo por eso?
No se si soy yo que tengo una mente compleja, si es que hace rato ya que estoy lejos de casa y la nostalgia me pega palizas frecuentes, o si me estoy poniendo vieja y romántica.
Pero a mí, últimamente, el llanto me abraza en distintos formatos.
De alegría muchísimas veces. De sorpresa, todos los días ante mínimos descubrimientos que me muestra la vida. De rabia y dolor, frecuentemente.
Quizás al final del cuento descubra que valió la pena ser parte viva de esta red de sentimientos y realidades compartidas. Y cuando todo pase frente a mis ojos en breves segundos, se me caiga una lágrima más, pero esta vez, de paz conseguida.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Hoy entendi

Hoy entendi que no importa donde estoy hoy, ni donde estuve ayer, ni donde estaré mañana. Porque la impermanescencia es inherente a la condición de existir. Así como la energía no se destruye, sino que se transforma; las situaciones en las que nos encontramos no son perennes, van reconstruyéndose en el tiempo y trascendiendo.

En relación a lo anterior, ningún hecho del presente realmente me perturba, aunque quizás sea uno de esos que prefiriera no estar experimentando. Y será justamente por ese motivo que necesito observarlo, no analizarlo, y dejarlo pasar. Sin que genere ningún sentimiento que disocie  mi paz mental y la fragmente.

No es una tarea sencilla, porque desde que nacemos estamos instruídos en la dinámica de la sobrevaloración y sobre-acción de los pensamientos sobre nuestro estado anímico real del presente, y vamos enfermando nuestro cuerpo fisico y nuestro espíritu con sobrecargas de ansiedad, ira, deseos de control, culpa y miedos. Miedo al abandono, miedo al fracaso, miedo a la incertidumbre. Necesidad de controlar la incertidumbre, formación de elevadas dosis hormonales que nos colocan en un estado de conciencia alterado durante largas horas del día. Exceso de asignación de responsabilidades, exceso de satisfacción de los deseos ansiosos del organismo: comida, bebida, cigarros, drogas para dormir, drogas para el dolor físico, drogas para la digestión. Necesidad de llenar el vacío existencial, la ira, la culpa con elementos materialistas superfluos y banales. Sobrealimentación del ego.

El ego.

Pienso que detras de los grandes egos siempre hay pequeñas personas inseguras y que enfrentan serias dificultades para practicar la compasión consigo mismas y permanecen en la oscuridad que sale de ellas mismas.

Cuando estoy cerca de alguna de estas personas, mi campo energético puede sentir la baja frecuencia de sus vibraciones, esa energía densa y oscura, pesada y cargada de envidia, de recelo, de esa mezcla tan triste de desesperación y reticencia, de fracaso y altanería, de soledad y nimiedad.

Tengo que reconocer que aunque hoy entendi todo esto, no es facil solo sentarme y respirar.

Pero confío. Y tengo fe.

El Universo siempre sabe cual es el mejor camino para cada uno, solo hay que dejarse llevar y fluir con su guía. Las experiencias que creamos mientras vivimos nos hacen quienes somos, nos llenan de sabiduría y luz, de amor y paz. Siempre que las utilicemos para nuestro bien superior y para el de los demas.

Hasta ahora, mi alma se ha mantenido pura. No han logrado contaminarme con ningun ataque de oscuridad.

Y soy feliz. Así simple como soy. Así con mis creencias, respetando mis principios y valorando quien soy. Honrando el hecho de abrir los ojos cada mañana y disfrutar del sol en mi rostro. Agradeciendo tener un plato de comida en mi mesa siempre, una cama donde dormir y una ducha de agua para bañarme.

Soy una privilegiada en esta vida.

Hoy entendí.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Soy una chica que llora

Mucho. Y por diferentes motivos.

La musica me hace llorar a veces. Escuchar aquel nocturno de Chopin, o alguna cancion de Andrea Bocelli, o quizas, algun rock viejo o hasta un tango melancolico hace que mis ojos desaparezcan, y queden como finas lineas dibujadas en mi rostro.

Me trae recuerdos, y puede ser ese el motivo por el cual lloro. Porque las melodias recuerdan a mi alma algunos momentos que quedaron atrapados en el pasado, y que ahora solo puedo observar como una espectadora en medio de un cine. Sin intervenir, sino tan solo sentada a lo lejos, viendo como se suceden y por momentos, reviviendo las sensaciones y sentimientos que me dejaron.

La musica me hace llorar, porque toda mi vida ha sido una gran cortina musical, y yo, la protagonista que canta y baila en cada escena, a veces con alegria. Muchas otras... Desaforadamente, y llena de tristeza.

Lloro cuando veo una pelicula que me toca el corazon. Cuando leo algunas frases de los guiones, cuando veo las acciones de algunos valientes, o de otros valientes enamorados, o cuando me muero de rabia por alguna injusticia. 

Lloro con las imagenes de algun animal en problemas, o abandonado, o asesinado. Lloro tambien de alegria cuando los veo festejar reencuentros con sus amos, o cuando hacen travesuras y luego corren en busca de amor protector.

Las palabras de amor me hacen llorar.

El amor, ese que tanto busco y que tanto quiero, ese que me arranco el espiritu y me dejo insome, rodeada de cigarrillos y palabras vacias, sin respuestas, durante tantas noches. Ese que me llevo a la cima y me empujo sin piedad hacia el centro de la Tierra, donde me prendi fuego y baile con mis demonios, hasta convencerlos de dejarme volver. Ese amor que me lleno de extasis algunas mañanas calidas y algunas tardes de otoño, el mismo que me asesino en verano y me enterro en invierno. 

Ese amor que no entiendo, que no se si existe, que no se si quiero, que no se que quiero. Por ese amor tambien lloro. 

Y lloro cuando descubro su nuevo rostro. Cuando cada dia que pasa me sorprende con una version distinta de las que conozco. Cuando me despierto y ahi esta esperandome. O cuando me acompaña en el dia. O cuando se va conmigo a la cama de noche. Lloro. Porque ese amor no se parece en nada a aquel que me hizo creer que asi era, esa imagen mitad malvada, mitad benevola disfrazada de distintos colores, con distintos ojos y distintos perfumes, encarnada en distintos cuerpos que se acercaron a mostrarme un mundo falso con una definicion que no era cierta. 

Este nuevo rostro es autentico. Y se parece mucho al amor que yo llevo dentro. 

Por eso lloro. Porque quizas, y tan solo quizas, si asi se parece, quizas sea su gemelo. 

Soy una chica que llora, y mucho.

A veces, sin motivo.

A veces, mis motivos no los entienden.

A veces, yo tampoco los entiendo.

Pero hay algo que si puedo decirles. De mis lagrimas renace un nuevo ser cada vez, y se llena de fuerza vital, y se libera del dolor y la espera, de las expectativas y los deseos. 

Lloro para crecer. Y asi, sigo viviendo.




miércoles, 11 de septiembre de 2013

Reflexiones de miercoles. De miercoles a la madrugada, digo.

Antes reflexionaba en el 152, y muchas veces esos insight me ayudaron a constituir la Jimena que soy hoy. No se bien si agradecerles o agarrarme la cabeza, pero no importa. El hecho es que me han moldeado.

Hoy, a pasos del insomnio que comienza a atacarme lentamente otra vez, como en los viejos tiempos, estoy aqui tirada en la cama estilo sardina enlatada version al natural, meditando sobre muchas ideas que no se quedan quietas. Segun mi interpretacion del escenario actual, si no las dejo salir, van a seguir rebotando en las paredes de mi craneo, que ya no es el mismo que el de los 23; y tanto golpeteo puede ser letal. Y si bien desintegrarme siempre es una buena opcion, mejor elimino y hago espacio para una eventual horda de pensamientos mas utiles que quizas algun dia inunden mi psiquis.

En fin, la cuestion del amor esta complicada. Bueno, que tampoco se ya que es esto del "amor", en el marco Occidental retorcido en el cual vivo.

Me refiero puntualmente al amor romantico, porque sigo afirmando que siento amor en varias otras situaciones que no implican un sexo masculino por el que siento atraccion fisica primitiva y con el cual me dan ganas de hacer perdurar la especie.

No hay manera.

Estoy atrapada en una matrix de manifestaciones vibracionales con pito, que resuenan bien lejos mio, sin un maldito electron en sus configuraciones que guste de mis protones tanto como para enlazarse de forma permanente a mi estructura y fusionarnos en la creacion de un futuro nuevo elemento.

Asi de complicado esta el asunto.

Tengo varios ejemplos de especimenes para diseccionar: los cobardes elocuentes y seductores que se dedican a conquistar gametas hembra para luego huir sin prisa ni pausa (ni explicaciones), los que tienen alguna mezcla genetica con el reino Fungi (o sea, son como hongos), los que se piensan Odysseus viviendo en la isla de Circe (yo vengo a ser la mismisima ninfa de sus fantasias), los que en lugar de Circe me confunden con Penelope (la que teje y desteje y espera, y espera, y espera, y espera... Y sigue esperando), los que desafian mi intelecto en batallas dialecticas como si estuvieramos en la escuela de Aristoteles. Y podria seguir.

La complicacion reside en que ni con Google Maps encuentro a uno, UNO solo que, al momento de abrirle el pecho en dos con el bisturi, me muestre un poco de humanidad.

A ver si soy clara,

Ni un vendedor de humo, ni un maniatico sexual, ni un egolatra ilustrado, ni un fantasma ausente. Y ciertamente, un hongo tampoco.
El amor que yo quiero para mi es humano. Si lo pincho, sangra y si lo pellizco fuerte, llora. Si lo abrazo, me pide que me quede asi y si me quedo mirandolo, se sonrie. Si se me caen unas lagrimas por alguna pavada, me deja ser y si me enojo porque el mundo es injusto, me ayuda a cambiarlo.

El amor que yo quiero es tangible, lo respiro y lo huelo. No lo tengo que imaginar, o desearlo a mi lado cuando elige quedarse lejos.

Creo que la culpa de todo esto la tienen los cuentos de hadas que nos hicieron creer cuanta locura escribieron esas personas siniestras (y posiblemente drogadas), sobre sus idealizaciones, fantasias materiales y perversiones.

Y ahi vamos todas las mosquitas vestidas de vaquitas de San Antonio a prenderle velas al patrono del amor, comer chocolates en San Valentin y despues rezarle desaforadamente a San Miguel para que nos saque los demonios que nos dejaron encima.

Genial.

Me voy a dormir.

Que sean felices para siempre.
Sent from my Blackberry

lunes, 9 de septiembre de 2013

Ultimamente

Estoy bastante perdida en este mundo que,  a pesar de ser pura energía condensada y materializada, se muestra terriblemente real. Tanto que hasta creo que soy parte de el.

He pasado semanas extrañas. 

Es difícil describir como fui bajando uno por uno por los círculos del Infierno, hasta casi llegar al mismisimo  corazón de Satanás. 

Algunas personas me han dicho que soy una dramática. No voy a contradecirlos, tengo bastante sangre griega antigua en mi ser, me gustan las pasiones descontroladas y la desesperación del alma incapaz de controlar el flujo del destino. Me expongo a morir una y otra y otra vez en los brazos del inoportuno amor mal diagnosticado. Es cierto.

Pero también es cierto que tanta humana brutalidad me exaspera. Me deja agotada, sin fuerza, casi sin respirar. 

Ultimamente no entiendo a esta raza dominante. Y no me identifico con ella.

Vivo rodeada de ira, violencia y arrogancia, de hordas de ciegos que aunque tienen los ojos abiertos, no pueden sino ver su única guerra: devorar la fe, el corazón y el espirito de sus similares. Quien logra atacar primero y dar la mordida letal, es quien gana. Quien infecta al otro con su mundano egoísmo y sus placeres banales, es quien vence. Quien come mas humanos, es quien se consagra en esta "sociedad".

Entonces camino todos los días sobre este asfalto apocalíptico, con la piel expuesta a mi única esperanza: el sol, la luz. Y aunque existan quienes afirman que será el mismo Ra quien ocasione el exterminio final, hoy es quien limpia mi aura y me empuja a seguir. 

He pasado semanas extrañas.

Pues, últimamente, si.



miércoles, 4 de septiembre de 2013

Antes de la medianoche

Me convierto en fantasma.

Comienzo a asesinarme despacio, cada tarde a eso de las seis y media, cuando el sol baja y se levanta viento. Cuando se escucha el caos de vehiculos atascados en las calles, y algunas personas riendo en voz alta por ahi.

Yo no rio, yo muero.

Mi cuerpo se desploma en el sillon, y ahi me quedo, inmovil, ida. No tengo hambre ni sueño. Ni calor ni frio. No tengo sentidos. Los perdi junto con el resto de mi mente.

Me invaden los recuerdos, los olores, las imagenes sensoriales, los sabores, las palabras... Soy presa, esclava de la tirania y crueldad de sus deseos; de verme desangrar en forma de lagrimas que van a parar al mismo lugar que mis expectativas... A ese agujero negro que no es nada, que no existe, que no veo. Que devora mis entrañas. Y disfruta haciendolo.

Antes de la medianoche me mate varias veces y de diversas maneras. A veces me ahogo entre jabon y hojas secas de plantas milagrosas; otras recurro al humo del tabaco deseosa de que me desgarre los pulmones. Hay veces que dejo a mis ojos salir de mi rostro en rapidas gondolas. Pero las peores son las veces en las que muero de insomnio, incapaz de acallarme y silenciarme, de dormirme y abrazarme de consolarme y mantenerme calma.

Malditas horas.

Maldito reloj.

Maldita sea.
Sent from my Blackberry

Aterrada

Del amor.

E incapacitada de sentirlo.

Simplemente, no puedo. No me sale mas.

Sera que he pasado tantas noches insomne, con los ojos pegajosos y entrecerrados de tanto llorar, sin respirar bien, luchando contra todos los recuerdos y sensaciones existentes en mi mente y en mi cuerpo durante horas, dias, semanas... Que ahora ya no siento mas. No puedo creer. No me conformo. No me contento. No me convenzo.

Nunca fui una tipa facil, soy exigente a la hora de conectar en terminos del amor. Llevo colgada del cuello una lista de requisitos bastante demandante, y si a eso le sumamos que soy ansiosa, quizas sea mi culpa el no dar tiempo al fluir de los acontecimientos, el no relajarme y dejar de manejar los hilos. Que ciertamente no manejo en absoluto, pero creo hacerlo.

Soy jodida. Soy muy especial.

Excesivamente analitica e intelectual, mas seria que casual, sensible hasta los dientes, intolerante hacia la injusticia, humanitaria, sonadora, inocente, credula. Demandante de atencion. Necesitada de carino permanente. Y de seguridad de presencia. Y de presencia. De mucha presencia.

Si, hay mas. Mas particularidades. Que hacen de mi un combo interesante, pero dificil de manejar.

Y ahora, tengo una puerta de hierro, un laberinto, un oceano y un desierto como camino hacia mi corazon. Es asi.

Me duele, me duele y mucho.

Estoy enojada, estoy lastimada; me desangro por las noches y me curo de dia para sobrevivir durante las horas de sol, hasta caer nuevamente en esta irrealidad autentica de estar asi sin estar en mi.

Y ya ni me controlo, ni me consuelo. Ni me encuentro. O de a ratos. O de a poco.

Ni me importa tampoco.

Me entrego.
Sent from my Blackberry