viernes, 22 de abril de 2011

Onirokriticós

He aquí mi sueño:

Me encontraba en un establecimiento muy parecido a una escuela. Precisamente en un aula, de dimensiones mucho mayores que las aulas comunes, digamos que era más como un salón de actos. Los bancos no estaban distribuidos uniformemente: al frente había unas 10 filas de asientos individuales, que dejaban un pasillo como pasarela, separando el sector derecho del izquierdo. Hacia atrás, los bancos se agrupaban de a 3 o 4, como para trabajos conjuntos, algunos quedaban solos y otros repetían filas de menor cantidad de asientos.

Yo ocupaba una de las útimas posiciones, y allí a mi alrededor ví claramente a 3 de mis amigos, también sentados. Formábamos un grupo. Aparentemente estábamos resolviendo alguna cuestión, porque yo estaba con mi mini compu rosa tipeando a lo loco, y ellos tomaban nota en sus cuadernos y discutían entre sí.

De repente la escena cambia.

El lugar físico era el mismo, pero ahora en los primeros asientos había mucha gente sentada, que prestaban atención a una especie de conferencia. Entonces, y de la nada, aparece Jared Leto (si, otra vez, jajaja) sentadito en un banco. Curiosamente, el publico no se le abalanzaba.

Lo que ocurría era que, si bien todos estaban sentados en la misma sala, y con un micrófono todo se hubiese resuelto rápidamente, aparentemente la gente hacía sus preguntas por Twitter, éstas se veían en pantalla (porque había una proyección en el frente de la clase) y Jared las respondía a través de un dispositivo móvil.

Acá es donde se pone interesante.

En un momento no tolero más la desesperación por acercarme al ídolo (lo tenía a 5 bancos de distancia), me levanto, camino hacia él y me siento en una banquetita que había a su lado. El flaco me mira y me pregunta "¿cómo hago la Ñ?, mi télefono no la tiene". Entonces yo extiendo mi mano para alcanzar su celular, y ahi es donde nos rozamos, yo me pongo colorada y le digo "Perdoname, ¿estás incómodo?". "No, para nada", me responde. Listo!. Sigo. Efectivamente no había forma de colocar la Ñ, entonces le sugiero ir por mi laptop para que la use y de paso acercarle el ventilador porque estaba sudando (ahí viene la parte donde lo manoseo un poco más para secarle la transpiración). La cuestión es que cuando vuelvo con mi mini pink, había una rubiecita sentada en mi banqueta. "Perdoname, pero estás ocupando mi lugar", le digo. Obviamente la blonda se negaba rotundamente a dejarlo, argumentando que ella era su traductora y que sólo había ido por un café. Ajá. Yo arremeto verbalmente diciéndole que si fuese su traductora el probrecito no tendría que estar lidiando con la Ñ del teclado, y que cómo no tenía una compu. Ella saca de no se dónde una especie de laptop mínima gris, muy fea. Yo entonces le digo: "Ah!, una pocket. Qué poco estilo". Y le muestro mi baby rose, lo miro a Jared, le digo "Que pena que la elegiste a ella", y me vuelvo caminando a mi asiento. Con una sonrisa de oreja a oreja, riéndome mientras contaba a mis amigos cómo el muchacho había elegido a la vulgar rubia.

Y ahí me desperté.

Entonces, necesito un Oráculo. Algún Onirocrítico entrenado que me ayude a interpretar mi sueño. Por mi parte ofrezco algunos amuletos para la ceremonia, tengo un par de pirámides que me trajeron de Egipto, una de México, unas piedras del Sahara y el calendario Maya. Ah!, por ahí hay cartas de tarot, velas y algún que otro libro de conjuros y misticismo.

Si vamos a lo más simple, tengo un recipiente lo suficientemente grande como para llenarlo con agua, una toalla para cubrir la cabeza y velas para iluminar las visiones. Estilo Nostradamus, que merece tener un poco de paz donde sea que esté, ya que el pobre cristiano (obligado a convertirse para zafar de la Inquisición, pero bueno, cristiano al fin) tuvo una vida muy triste. Pero no viene al caso.

Yo ya tengo mi teoría interpretativa desarrollada, la voy a resumir en 5 puntos:

1) El ámbito educativo es en el cual me desenvuelvo como pez en el agua. Donde me siento cómoda y sin temor a enfrentar mis obstáculos. Siempre mi vida estuvo dividida entre mi excelencia académica y mi desastrosa inteligencia práctica para lo emocional.
2) La tecnología obsesiona. A veces se abusa tanto de la misma que no se ve que la vida, las oportunidades, pueden estar sentadas muy cerca, y se dejan pasar. El registro virtual es interesante, pero cuidado. El real y tangible es en el cual nos movemos.
3) Acercarse a alguien que nos atrae no es difícil. No hace falta inventar ninguna estrategia ni pensarlo demasiado, es más; podemos sorprendernos con la respuesta del otro, que nos da a entender que también tiene ganas de estar cerca nuestro.
4) Muchas veces podemos ser los no-elegidos. Aunque el rival sea para nosotros mucho menos interesante, atractivo, refinado... quien elije, es ése el que ha tomado esas características como digeribles, y vive con eso. Y no hay caso en insistir: se elije, se vive, se muere. Son pocos los que se animan a re-elegir (aunque se les presente la oportunidad).
5) Está bueno sonreír ante los causantes de dolor. Y sentir amor propio y convicción de que lo nuestro es exquisitamente único, y que si no fuimos elegidos, no hay que llorar. Siempre hay amigos con los cuales contar la anécdota y reírse.


Ya sé, soy mercurial. Mañana pienso y escribo otra cosa. No me importa. Hoy siento que Delfos era un poroto.

"When shall we three meet again? In thunder, lightning or in rain?" - Macbeth (I, i, 1-2), The three witches first act
"Cuándo hemos de encontrarnos nuevamente? Cuando truene, caigan rayos o en la lluvia?" - Macbeth (I, i, 1-2), Primer acto de las tres brujas

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