martes, 7 de junio de 2011

Una nueva maldición

Porque como si no fuera poco con la Egipcia y la Maya que tengo encima, ahora se sumó la del Cubo de Rubik.

La Egipcia se remonta a mis vidas pasadas (o al menos a esa conclusión llegué yo). Tengo un extraño lazo con esa civilización. Desde muy chica me siento atraída por la cultura, por saber más de su historia. De hecho, a los 13 años podía leer jeroglíficos. Ahora ya me olvidé, pero hubo una época en la cual los leía y escribía. Igual, no se emocionen, que con mi suerte es más que probable que no haya sido ni Nefertiti ni Hatshesup. Seguramente fui un esclavo que arrastraba piedras gigantes por medio desierto, luego por una empinada subida, para construir las pirámides. En fin, ¿que tiene todo esto que ver con la maldición? Simple: me tatué mi escarabajo y a los 10 días Egipto entró en crisis, hubo revuelta civil, etc., etc., etc. Si si, puede ser una coincidencia, pero ¡la hostia! No puedo dejar de pensar que quizás contribuí a la destrucción de más de 1,000 años de historia.

La Maya es más reciente. Desde que a todos nos explicaron que el calendario de esta gente se termina en el 2012, es como si mi mente hubiese dicho: "Ah, ok ok, listo. Vamos a morir como cucarachas (a no, como otra cosa, porque las cucarachas pueden resistir hasta una explosión nuclear, o algo así.... lo leí en alguna publicación científica...), entonces chau psiquis, chau actuar con normalidad, chau a todo, me dedico a revolucionar a esta pobre treintañera, que se ocupe de su crisis existencial todo el año, dejémosla agotada para que cuando el meteorito la sorprenda no lo lamente tanto". Y así fue como, entre revelaciones, alucinaciones, sorpresas, liberaciones y desprendimientos (por suerte no de retina aún), estoy viviendo como en un electroencefalograma permanente.

¿Qué pasa con Rubik? Esto sí que me sorprendió. Yo no tengo nada contra este sujeto, es más, sé muy poco de él. Pero, por alguna extraña razón, esta semana me regalaron dos cubitos que terminaron inutilizables (¿existe esta palabra?). Al primero se le salió una pieza. A los 10 minutos de estreno. OK. Sigamos. Al rato, cuando ya estaba en casa, ¡pim! voló otra piecita. OK OK. Voy a ver si puedo pegarlas.... Las pego. Dejo actuar un ratito el producto... Bueno, parece que funcionó y gira y todo.... Hoy, recibo otro cubo de regalo (es que lloré mucho por el otro que se me rompió en la oficina.... ). A la media hora, aparece en un lugar alejado de mi escritorio, con una pieza destruída estilo ataque de perro Rottwailer. O como sea que se escribe. OK OK. Me tranquilizo. Llego a casa en taxi, me bajo en el quiosco y compro un pegamento más power. Procedo al arreglo... Se me pega todo el lado, lo despego desesperadamente, vuelvo a intentarlo, se me rompe un pedacito del costado. OK OK. Pego el pedacito del costado, pego la pieza. Bueno... espero... Quedó un poquito más levantada pero creo que funciona... Vuelvo al primer cubo, me fijo en el pedacito que estaba salido, como para reforzarlo con el pegamento nuevo ¡CRACK!, se me parte la cara superior al medio. OK OK. Ya tengo pegamento hasta la tercera falange...

Basta.

Me voy a hacer un collar de ajos.

Buenas noches.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Oh dear, reí hasta las lágrimas, keep posting!

No quiero agregar más maldiciones a tu lista, pero olvidaste mencionar que estás leyendo a Sófocles y Grecia casi se cae del mapa :P