sábado, 9 de julio de 2011

Ensayo y error

Hace menos de 3 horas que escribí mi post anterior, con el fuerte compromiso de aprender a sobrevivir al campo minado en 10 días, y ya fallé.

Las últimas 2 horas me las pasé llorando. Y pensando pavadas. Y haciéndome problemas por situaciones inexistentes. Y comportándome como si tuviera 13 años. Y cansándome. Y cansando a la gente que tengo a mi alrededor.

Genial. Gran comienzo.

Bueno, pero no soy la única que comenzó un proyecto para atrás. Recuerden al pobre de Galileo. El tipo convencido de que la Tierra no era el centro del Universo y todos se lo querían comer crudo. Trabajó arduamente y consiguió que su Teoría Heliocéntrica fuera reconocida siglos más tarde. Claro, tuvo que soportar ser juzgado por la Inquisición y sentenciado a prisión domiciliaria de por vida.... pero bueno, es un claro ejemplo de cómo las ideas se han de expresar, los ensayos e investigaciones han de proceder y luego... soportar lo que se venga.

Este asunto de cambiar el estilo de ver la realidad en 10 días no va a ser sencillo.

Menos si decido comenzar durante la semana en la que sufro PMS.

Estuve leyendo acerca de este tema, porque me preocupa que con el paso de los años en lugar de ser más leve y mejorar mi tolerancia al cambio hormonal, todo se intensificó y empeoró. Este síndrome existe, está científicamente probado y se reconocen sus síntomas claramente. Hay más de 200, pero los más comunes son los emocionales, que interfieren significativamente y con severidad en varios aspectos de la vida. Y si no me creen, pregúntenle a Wikipedia.

No lo puedo manejar. Me convierto en un desastre de mujer. Yo, la fuerte, la resiliente, la inteligente, la superwoman.. ahí estoy, como una criatura patética llorando a moco tendido en medio de la calle, sin decir dos oraciones coherentes y queriendo desaparecer del planeta. La verdad es que no me vendría mal que la Inquisición pase por casa y me queme en una hoguera. Sufriría menos.

Porque lo peor es todo el drama que se genera alrededor de este momento clave de mi ciclo femenino: no puedo parar, no puedo medirlo ni mucho menos tomarlo con calma.

Sentimiento de profunda tristeza, tensión, ansiedad, sensibilidad al rechazo o las críticas, ataques de pánico, cambios de humor, llanto, irritabilidad y enojo, conflictos interpersonales agravados en donde no se mide el impacto que se causa en el otro, apatía y desinterés por cuestiones cotidianas, dificultad para concentrarme, fatiga, atracones de comida, insomnio, sentir que todo está fuera de control, necesidad creciente de cercanía emocional....

Esa soy yo. Y así me está yendo... Estoy espantando al 99,9% de mis seres queridos. Y lo peor, es que acabo de leer que es una condición genética. Doblemente genial. O sea, que tengo un alelo defectuoso que me convierte en una loca sacada de quicio durante los 10 días anteriores a mi período y me hace cometer los peores errores y las más crudas reacciones con la gente a la que amo. Esto si que es interesante.

Puedo luchar contra las minas, puedo luchar contra los locos, pero ¿cómo lucho contra la genética?

Todavía me quedan 9 días para alcanzar mi objetivo.

Yo puedo.

«Eppur si muove» - Pronunciada por Galileo Galilei ante el Santo Oficio

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