miércoles, 6 de julio de 2011

Exploto

No de felicidad. No de tristeza. No de ira contenida.

De hormonas enloquecidas.

Atrapadas en este cuerpo inflado cual globo aerostático, que ni flota ni rebota, pero me pesa mucho. Es como si me hubiese tragado muchas burbujas de aire y ahora estuvieran haciendo una Creamfields en mi interior. Estoy molesta.

Mi malestar llegó a tal punto que ni mi súper martes de monstruos me consoló. Los martes son mis días favoritos de la semana: Ghost Hunters International, TAPs, Destination Truth y Fact or Faked. Sobredosis de paranormalidad. Pero nada. No me asusté, no me asombré, no me indigné. Nada. Es más, hasta me pasó lo inesperado: comencé a dudar de la veracidad de los investigadores. De alguna forma yo sabía que algo en estos shows no era del todo límpido, pero me hacía la inocente. Como cuando pasan esas cosas en la vida que no queremos que pasen, entonces nos tapamos los ojos con las manos, queriendo desaparecer de esa escena, pero todo sigue ahí, igual e inalterable. The truth is out there, diría mi amigo Mulder. Acá la verdad también está por ahí, pero como no tengo un GPS a mano, no la encuentro. Igual, la tecnología siempre colabora, y así como los medidores de ondas electromagnéticas para las sesiones de EVP de los cazadores de fantasmas tienen luces verdes que se prenden o se vuelven locas cuando hay una presencia cerca (?), YouTube ilumina los caminos de la curiosidad.

No siempre la curiosidad es buena. A veces, decepciona. Pero claro está que quien tiene ganas de curiosear, tiene que tener también valor para enfrentar lo que venga. Y ya todos sabemos lo que le pasó al gato curioso, así que nadie podrá decir que no estaba advertido. Ahora el problema surge en la dupla curiosidad-confianza. Y no apunto al trillado análisis del "curioso desconfiado", sino a que cuando husmeamos buscando respuestas a nuestra inquisidora mente, ¿cuáles son nuestras fuentes de información? ¿podemos confiar en ellas con tal de saciar nuestra intriga? ¿o las manipulamos para convencernos de que algo es como nos imaginábamos que era (o no)? Si, por supuesto que hay fuentes confiables. Como YouTube. Por eso ahora estoy en problemas. Porque parece que hay pruebas de sobra que demuestran que estos programas son pre-meditados y mentirosamente armados.

También hay que tener en cuenta que como estoy en esta revolución hormonal, este problema que acabo de generarme en mi relación con el canal SyFy puede no ser tan grave, y la semana que viene lo desecho. Pero como estoy sensible, irascible, paranoica, obsesiva, peleadora, iracunda, cizañera, carroñera, asesina, psicótica, compulsiva, inconformista, insaciable, intolerante, impaciente, ansiosa, agitada, aburrida, distraída, perezosa, demandante y verborrágica, digamos que en estos días no soy una gran compañía. Ni un oráculo de reflexiones.

Aparte, sigo sintiendo que exploto.

Si mañana leen por ahí que amanecí como una mancha de salsa de tomate sobre el sillón de mi casa, ya saben lo que me pasó. No sean curiosos y exploren de más: simplemente me detoné.

Aunque hoy siendo miércoles estoy tan mala que no sé si quedaré como mancha roja o negra.

No tengo sangre, se me está convirtiendo en tinta china.

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