domingo, 10 de julio de 2011

Golpe de suerte

Los egipcios, los romanos y los griegos tenían la costumbre de consultar a los clarividentes (oráculos) acerca de su futuro, y una vez que estos señores místicos desparramaban las piedritas, huesitos o lo que sea que tiraban sobre la mesa (sortes), decían "la suerte está echada". Claro, porque una vez que estaban ahí las pruebas, ya no se podían cambiar. Y mejor que fuese un mensaje claro y favorable al consultante, porque si éste era poderoso, el pobre adivino hasta podía quedarse sin cabeza o sin dedos. O sin ojos.

Igual, parece que esto de la suerte está relacionado con el azar. Que viene del árabe "az-zahr", palabra asignada a un juego que daba la suerte en la taba (el antecesor del dado) y que llevaba la flor del "azahar" pintada en una de sus caras. Increíble ¿no? Para el siglo XIII este juego era popular en Europa (bajo el nombre de Backgammon, Tablas Reales, Tric-Trac) y cuando a una persona le iba muy bien, decían que tenía un "golpe de suerte". 

Y la suerte tiene que ver con un lote de tierra. Porque viene del latín sortis, que refería a una división de tierra de trabajo: unas tierras son más productivas que otras y de ahí su sentido de fortuna.

Como le pasó al señor que estaba construyendo un campo de golf, y mientras pasaba con la excavadora encontró un mamut. Así como lo leen. Un mamut de la era de hielo, 95% completo y con marcas de lanzas en sus huesos, señalando que había sido cazado por hombres prehistóricos. ¿Cuál es mi punto? 600,000 dólares. Ese fue el número de su suerte. Se lo vendió a un museo japonés. 

O a esa señora de 76 años que tenía una tiendita de antiguedades y revolviendo una de sus cajas encontró la primera tarjeta de béisbol de los Red Socks (del 1860 creo) y la vendió por 75,000 dólares. 

O la que se encontró caminando por las calles de New York un cuadro original del pintor mejicano Tamayo, tirado en la basura; buscado por Sotheby´s durante 20 años. 15,000 dólares de recompensa más un plus por la venta del mismo a 1,500,000 dólares. Pavada de suerte. O mejor dicho: Flor de suerte.

Lo mío es un tanto menos espectacular. Sería terrible encontrar un mamut en alguna maceta del balcón y, sinceramente, no creo que ninguno de mis vecinos del barrio tire alguna obra de arte a la basura. Para que cosas maravillosas ocurran, han de disponerse las posibilidades también. Y las circunstancias.

Y muchas veces no tener suerte es un golpe de suerte. Yo estoy en esa mitad de la población que nace estrellada. Pero a veces mi tremenda mala suerte me ha salvado de lidiar con situaciones aún peores. 

Hoy la esquive: aprobé un parcial complicado. 

Así que mejor que disfrute de mi 6 hasta que llegue la segunda nota. Como dice mi amigo Murphy: "Sonría, mañana puede ser peor".

Y recuerden: si hay una lluvia de meteoritos, primero resguárdense, pero luego salgan a juntar los restos. Les pueden pagar entre 7,000 y 15,000 dólares por cada pedacito. 


El éxito no sólo es cuestión de planear rigurosamente y llevar a cabo de forma impecable la estratagema forjada. Parte esencial es entender que la suerte modifica todo y adiciona variables y actores impensados.
Jorge González Moore




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