lunes, 8 de agosto de 2011

28 horas sin dormir

No duermo desde hace exactamente 31 horas. Podría haber dormido, sí. Pero no pude. A pesar del cansancio, no pude conciliar el sueño en ningún momento.

Supongo que será porque una vez que pasé el límite de lo admitido sin dormir, ya está, estoy pasada de rosca y luchando contra mi organismo. Algo típico de mí también. Ir en contra de la naturaleza que quiere conservarme sana y feliz. Me empeño en hacer todo lo posible por desobedecerle y llevar mi mente a límites extremos. Roces con la locura, enfrentamientos con verdades que no quiero ver, sobreexigencia a resistir cuando no quiero.

La máquina esta que me enchufaron a mis neuronas que me impide dejar de pensar, hoy a funcionado a la perfección. Siniestra y aceleradamente.

Pregunta: ¿por qué miércoles no pateo el tacho y mando todo al mismísimo Hades de una vez? No se. Y ahora con tantas horas en continuado encima, sé menos. Aunque hay algo que sí se, no tengo más ganas de escuchar pavadas. "Escuchar" es un verbo que no se adapta demasiado a mi situación, mejor digamos "leer".

Soy tan buena que sigo dando oportunidades a quien no las merece. Una vez y otra vez y otra vez. Bueno ya, basta. Palabras vacias, sonoramente y conceptualmente. No te entiendo mas. Desde hace rato no te entiendo, así que ahora el porcentaje bajó a 3%. O será que ya me negué a intentar escucharte, prestarte atención y esforzarme por unir frases en mi cabeza que tengan algún sentido lógico. Esa palabra con vos no existe, ni sé para qué me explayo en el análisis.

Lo peor es que por tu culpa, y por la culpa de todos los que alguna vez ocuparon tu lugar antes, yo ahora estoy hecha una empedernida solitaria, convencida de que mejor es morir con la armadura puesta que con el corazón atravesado por las malditas lanzas envenenadas de pasión. Stop. No hay más sentimientos involucrados, ni ganas de princesas, ni sapos que me conmuevan, ni películas con promesas vacías, ni ternura, ni un cuerno. Soy un iceberg. Y de los grandes, de esos que pueden hacer hundir un Titanic.

Mis experiencias me hicieron así. Ahora el tema es, ¿qué hago?

Estoy parada justo en el caminito de piedras en medio del río que divide dos posibles tierras a habitar: a la izquierda mi vida glamorosa y profesional, donde soy yo sin restricciones, donde soy ermitaña y fría, donde no me engancho con nadie ni necesito ser amada para estar completa. Donde disfruto de mis placeres en soledad, donde recreo mis deseos, donde hago lo que quiero, cuando quiero y como quiero. Donde vivo en NYC y soy exitosa. Independiente, fuerte, imparable. Del lado derecho me espera lo tradicional, la rutina de una pareja, volverme "normal". Seguir los mandatos sociales conjuntamente aprobados y legitimados, resignar mi estrella interior a una ama de casa que puede trabajar o no, ser profesional o no, pero no deja de ser una foto en ojotas, cambiando pañales, planchando camisas y cebando mate. Pero acompañada por alguien que supuestamente es un compañero de ruta. Alguien con quien compartir responsabilidades y tomar decisiones. Alguien con quien no estar solo. Algo "propio", algo "construido". Alguien que me vea la cara de sueño a la mañana y se quiera quedar, que soporte mis delirios, que se divierta con pequeñas cosas cotidianas.

Estoy confundida.

Por ahora voy saltando piedra a piedra por el caminito. Ni loca me muevo a un lado o a otro.

Debo confesar que prefiero el izquierdo. 99% de las veces.

El dilema se plantea hoy, luego de no dormir por 28 horas y teniendo justamente uno de esos días que representan el 1% del total, en los cuales me cuestiono si no mejor dejar de creerme Lady Gaga y saltar a la derecha, convirtiéndome así en una figurita femenina más, como esas que están en los toilets de mujeres. Un poco más arreglada, con el pelo planchado y carteras de diseñador, pero prototipada igual.

No me termina de convencer.

Mejor me duermo. O al menos lo intento.

Y a ver si mañana sigo saltando o empecé a armar mi carpa en alguna orilla. (Ojo, siempre se puede levantar campamento y salir corriendo bien bien rápido...)

Sweet dreams!

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