domingo, 14 de agosto de 2011

Disfrutando mi irreverencia

Hace rato que los domingos dejaron de ser días tortuosos. Que bueno. Se nota que voy evolucionando con el paso del tiempo y logro controlar con el poder de mi mente los bajones depresivos (?). O quizás sea el Prozac. O ambos.

La cuestión es que ya no los sufro. Y no quiero ser optimista, pero creo que comienzo a disfrutarlos. Estoy cediendo a los días de aire, sol, amigos y actividades varias. Ojo, no dejo de ser una ermitaña. Me encanta estar en mi casa con la tele, la compu y mis libros. Pero de a poco me animo a salir "a la vida", a admitir que "allá afuera" pasan cosas aparte de la oficina.

Igual soy dura. No me entrego con facilidad. Sigue siendo un esfuerzo esto de sociabilizar. ¿Me faltará algún componente básico en mi cuerpo? ¿Será una cuestión genética?

Google dice que la genética de la conducta dice que aquellas personas con coeficientes intelectuales elevados tienen personalidades más complejas. OK, alguna vez me dijeron que soy muy inteligente. Por ende, soy una persona compleja.

Que bueno. Porque lo disfruto.

Mi forma de pensar y de actuar no se parece a la de muchos. Por momentos parece que no soy una sola, sino una multitud de Jimenas. Y mis extremos son contradictorios: puedo ser agresiva y competitiva, pero también cooperativa y comprensiva. Seguramente estarán preguntándose ¿y? ¿qué tiene esto de especial? "todos somos así". Pues no.

Habitualmente estamos educados para desarrollar sólo un polo de la lógica: "ser ordenados" y luchar internamente contra el anhelo de "ser espontáneos", "ser sumisos" y desear "ser dominantes, rebeldes". Yo no. Yo puedo experimentar un extremo y otro con la misma intensidad, no siento temor a enfrentarme a mis "polos sombríos". No hay un polo bueno y uno malo dentro de mi mundo. No me interesa vivir conforme a una imagen que desfigure mi verdadero ser.

Puedo concentrar mi energía rápidamente, o aletargarla fuera del control calendario o temporal. Soy una vívida imagen de Eros, cargada de líbido, pero también una célibe espartana que contiene sus impulsos para entregarlos únicamente en formatos exquisitamente superiores. Me muestro despierta y vivaz, y tantas veces ingenua y sorprendida ante situaciones y reacciones... Soy flexible a la hora de generar ideas, capaz de cambiar de una perspectiva a otra y también original cuando combino estrategias.

Pero muchas veces mi sentido de la imaginación y la fantasía se confunde con la realidad. Eso me hace única: mi realidad es polifacética. Después de todo, ¿qué es la realidad?.

Responsablemente irresponsable, humildemente orgullosa, ambiciosamente desinteresada y apasionadamente objetiva.

Y también, psicológicamente andrógina: cuento con las fuerzas de mi género y las del otro. Esto hace que sea terriblemente sensible, y que muchas veces me exponga al dolor y al sufrimiento. A ansiedad descontrolada y a desaires asesinos. Yo no juego a ser segura, tengo el coraje de aceptar que a veces me siento desprotegida y vulnerable.

A mí no me interesa hacer lo que todos hacen. No soy sabia ni científica. Todo saber no es definitivo, totalizante o universal.

Soy Jimena. Y estoy en constante aprendizaje.



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