viernes, 12 de agosto de 2011

El zoologico de mi vida, o dedicado a todos aquellos que me tienen harta.

No del todo, pero algo se me pasó el bajón de los últimos días. Es más, cada día estoy un poquito más feliz.

Pero por supuesto, hay que mantenerlo en secreto y parecer deprimido y débil, porque conozco a unos cuantos que con la felicidad ajena se vuelven mas destructores que "aquel-a-quien-no-ha-de-nombrarse". La mala onda circula y se percibe.

Sin embargo, la luz se abre paso en mi vida y yo voy cual Dorita por el camino amarillo. Pero sin ganas de llegar a Oz a ver a ningún mago, sino más bien, a cortarle la cabeza y comérmela en sushi.

Vamos a largar un poquito de veneno, porque esos seres cuasi-humanos que se creen evolucionados, pero que en realidad si los pasamos por un Scan son puro pelo y grasa, se lo merecen. El zoológico este que me rodea ni divertido es. Es una mezcla de tren fantasma con un safari por África, donde estoy solita y rodeada de depredadores. Aterrador, pero cargado de adrenalina.

Que bueno que la genética me favoreció y gozo de una inteligencia exquisita. Que malo para ellos, que ni con el mejor biotecnólogo podrían esperanzarse en conseguir una combinación de A-T, C-G más benévola. Se creen gacelas pero nacieron babosas...

Voluminoso oso mandamás, tranquilo, un día de estos te va a dar un infarto. Pará un poquito de creerte que sos Michael Douglas en Wall Street, aflojá con los anabólicos y dale más duro al arroz integral. Tus caras de Rey Leon, son de lo más parecido a Chatrán. Tu poco sentido común asusta hasta a un perrito lazarillo y tu excesiva necesidad de aprobación, agota. ¿Probaste con terapia? O podés grabarte unos mensajes aduladores y pasártelos todo el día en el Ipod, para sentirte un poquito más seguro de vos mismo. Ojo, a ver si explotás de tanto inflarte con aire. No servís, no te dá la cabeza. Inventás y mentís. Te desesperás. Y sos una nena quejosa enojada por trivialidades, que le va con el chisme a la maestra. Patético. ¿Te puedo sacar una foto? Te ganaste el premio al imbécil del año.

Ahora te toca a vos, experta en reventar sillas de carey, ¿te miraste al espejo últimamente? No sos la mejor de todas, no sabés todo ni mucho menos hacés todo bien. Sos una especie de ser humano muy joven, que se cree apta para volar alto, pero que en realidad si no la tienen con una soguita o un control remoto, no tiene ni la más mínima idea de cómo hacerlo sola. No aguanto tus modales, sos grosera, grotesca, me irrita escucharte. Y mirarte me da miedo. Sos fea. Bien fea. ¿No pensaste en invertir un dinero para hacerte algunos retoques? Porque si tu capacidad de ahorro es tan eficiente como tu ego, la gran hostia, podés hacerte nueva. Mal no te vendría...

A ese monito guapo que se piensa que está en la jaula de los mandriles paseándose como el Gran Semental le voy a dedicar unas líneas cortitas, porque seguro no va a entender un texto largo. Dudo que sepa leer. No te tengo miedo. Seguí entrenando tu paciencia, porque a mí me dicen Penélope. Y a vos cuando te agachás se te ve el trasero pelado y rojo, mandril descerebrado.

Al mono mayor tampoco le dedicaré muchas palabras porque solamente sabe rascarse la cabeza, forwardear mails y golpearse el pecho como señal de machismo, a ver si alguna mona lo mira y le hace el favor. Claro, como tu mona tiene más kilómetros que la Muralla China, se ve que tenés un rencor interesante contra el género femenino y no te bancás que una mujer sea hermosa, inteligente y estratega. Que pena que estoy en tu camino. Te puedo recomendar unos libros. Leelos. Porque cuando me termine de cansar de vos, levanto el teléfono y te destruyo.

Felinos abundan. Más peligrosos. Menos peligrosos. Deambulan. Tiran zarpazos y de vez en cuando consiguen comerse algún hueso con carne putrefacta que les tiran. No pasa nada. Con una buena escopeta y unos cuantos dardos tranquilizadores, pasan a ser Hello Kitty.

Y ni hablar de las hienas. Jaja, hienas junior que corren detrás de hienas maduras para aprender a cazar en manada. Y que se ríen socarronamente, olvidándose cuál es su papel fundamental en la naturaleza: limpiar los lugares comiéndose los restos de los animales muertos. Cobardes, no cazan si no están en grupos, y cuando lo hacen, apresan animales indefensos. Yo tengo una manada de perros pastores. Menos mal que al menos ustedes corren rápido. Les voy a dar ventaja para que huyan...

Que feliz que estoy últimamente.

¿Quieren ver fotos del zoológico?

Quien sabe, quizás pronto postee algunas...




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