miércoles, 14 de septiembre de 2011

A veces puedo, otras no

Por lo general soy bastante valiente. De hecho, me he enfrentado a situaciones adversas en el pasado, y aún sigo aquí, viviendo día a día con intensidad.

Quizás debería comenzar este relato pensando en aquellos momentos que me hicieron llegar hasta donde estoy hoy. ¿Qué me pasó? ¿Por qué hoy veo todo tan triste, tan dramático? ¿Por qué siento que mi mundo se termina o renace con una palabra o un gesto? ¿Por qué soy tan extremista siempre?

Podría practicar con hacer un ejercicio de repaso de mis últimos 15 años de vida e intentar dejar ir todos los recuerdos que me lastiman. Y pensar en cuáles fueron los miedos, los pensamientos, los hábitos que me acompañaron durante tanto tiempo y todavía hoy siguen perturbándome.

En algún momento tengo que salir de este permanente huracán en el que estoy y encontrar mi paz. Y tengo que hacerlo sola, sólo por mí.

O quizás debería ir aún más atrás y recuperar sensaciones de mi infancia que me dejaron estigmas que intento curar, pero que me empujan a tener reacciones descontroladas. A actuar por impulso, casi de manera infantil
.
El no pensar, el no querer enfrentar la realidad y mentirme a mí misma hacen que cuando todos los telones se caen, me quede así, vacía y al borde del abismo.

Pero no salto. No tengo el valor para hacerlo ni tampoco quiero.

Yo quiero vivir. Quiero vivir mi vida, empezar a caminar mi propio camino. Sin sentir presión en mi pecho, sin cargar esta mochila de piedras que llevo a todos lados. Estas ojeras en mi cara y estos miles de años que parece que tengo.

A veces veo con más claridad mental y puedo distinguir lo que tengo que hacer de aquello que no, lo que me lastima de lo que me trae felicidad. A veces soy fuerte y brillo y puedo seguir. Y a veces no.

Hoy no pude. Ni puedo.

Hoy se me cayo toda la angustia de mi propia existencia encima y veo todo oscuro. Ya sé que es extremo. Y que probablemente mañana vea todo mejor.

Pero no se trata de eso.

Se trata de vencer mis miedos y equilibrarme.

Se trata de tener confianza en mí.

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