domingo, 2 de octubre de 2011

Podría

Podría volver el tiempo atrás, pero no puedo. Eso, dependiendo del día que estoy viviendo, sería conveniente o no.

Hoy, por ejemplo, sería conveniente. Porque si hoy fuera ayer, y ayer antes de ayer, y el día anterior el otro, y así sucesivamente, entonces hoy estaría en otra circunstancia. Quizás no en este lugar, ni rodeada de las personas que conozco, sino en otro sitio. Y eso también podría ser conveniente, o no.

No lo sé, no logro terminar de explicarme la temporalidad. Es una medida arbitraria, mundialmente acordada, pero arbitraria. Si hoy es el "hoy", sólo porque a alguien se le ocurrió, sólo porque vemos un plano, que no es dimensional, y el "ayer" queda en otra percepción, que se hace cada vez más lejana, hay eventualidades que no entiendo. Es decir, brechas en el espacio conocido, en el sentido estricto e impuesto del término, en los cuales estoy segura que el "tiempo" no se ajusta a la concepción general. En esas brechas siento la cercanía con otras épocas, la conexión indiscutible con ciertas almas, la comodidad del contacto, el bienestar de encontrarme en otros ojos, que me han acompañado en otras eras.

Y podría, también, evitar lo inevitable, pero no puedo. Podría hacerlo si dominara el inconsciente colectivo e influenciara la energía del pensamiento hacia donde quiero que apunte. Pero no puedo, no soy lo suficientemente poderosa. Y eso es conveniente. Porque si lo fuera, probablemente nunca sabría si el destino existe o si es tan sólo otro concepto plausible de ser alterado con el accionar diario. Si lo fuera, podría modificar el "tiempo" futuro, y el "destino" sería tan solo otro nombre vulgar que le daría al camino que me formara, aquél que me conviniera, que me evitara penares, que me consintiera mis deseos.

Soy tan sólo una mortal más. No tengo dones especiales, ni practico brujería, ni he realizado pactos en pos de mis deseos. Me debo ajustar a las nociones socialmente aceptadas de "tiempo", "espacio" y "destino" y moverme dentro de ellas, aunque mi corazón se parta en pedazos.

Creo apasionada e intransigentemente en que las casualidades no existen, en que mi camino se entrecruza con el de otros por algún motivo, que va más allá del tan sólo "aprender algo". Ese pensamiento común y conformista de sostener que de aquello que nos ocurre y no podemos explicar podemos aprender algo, como el elegir, el renunciar, el evitar seguir nuestros deseos más profundos, el fortalecer los paradigmas de lo "bueno" y lo "malo", lo "correcto" y lo "incorrecto"; no lo comparto.

Y podría, claro está, elegir resignarme y quedarme quieta, sin luchar por lo que quiero. Y eso sería conveniente, o no tanto.

Nunca me gustó la conveniencia.

Sigo siendo una fanática irreverente.

1 comentario:

Laura89 dijo...

Para mí todos estos conceptos son tan arbitrarios, que me voy por esta cita: "No existe nada bueno ni malo, es el pensamiento humano el que lo hace parecer así"
Y así también respecto al tiempo y el espacio son términos que alguien "destinó" pero que cada uno se encarga de transformarlos y adaptarlos a nuestro "destino" ya se dirá la vida si fué conveniente o no...