jueves, 13 de octubre de 2011

¿Poseída?

Pensé que en algún momento del día iba a explotar como piñata, pero no. Se ve que estoy desarrollando mi tolerancia y aumentando mi paciencia, porque a pesar de haber pasado un día del Averno, y bajo el ala amenazante de la maldición de Eva, sigo viva y no maté a nadie.

Aunque tengo que reconocer que existieron intermitentes raptos de maldad en mi mente, de descontrol verbal y convulsiones energéticas durante mi jornada de miércoles.

Quizás siendo 12 de octubre los espíritus combativos de los nativos de América luchando contra los amables conquistadores se encarnaron en mí. Quien sabe. O sufrí algún arrebato atemporal de la sustancia mística de Juana de Arco. O de María Tudor, y recorrí con manos ensangrentadas los caminos plagados de los cuerpos sin vida de mis enemigos. Aquellos que me invento, aquellos que existen. Y que hago desaparecer a diario con mi inteligencia y reacciones desmedidas. Con mi locura, que pasa bastante desapercibida. Cuando la quiero esconder, por supuesto.

Estos días me miré unas pelis super tenebrosas y no me dieron miedo. Ví una de una chica poseída por el demonio (Emma Evans), otra que se llama La Casa Muda y otra que se llama Atrapados. Nada, ni mu, ni cuack, ni beeeeee. Nada de nada de miedo. Raro. Rarísimo en mí. De hecho, hace como 1 semana y media que duermo con la tele apagada. Y ví también unos documentales de marcianos. Y tampoco me asusté.

Así que las opciones son:

1) Superé el 80% de mis miedos a cosas, bichos y demás cucos en un tiempo récord y sin darme cuenta
2) Estoy poseída y tampoco me dí cuenta
3) Me estoy volviendo más vieja y descreo de todo. Y de eso sí me doy cuenta.

Me inclino por la opción 3. Me convertí en una escéptica recalcitrante.

Y no sólo de las cosas feas que me daban miedo. Sino de las cosas lindas que me hacían soñar también.

Voy a hacer un concurso: si alguien puede devolverme la inocente credulidad en el amor, en la confianza, en los "para siempre", en los "nunca", en las palabras, en los compromisos; con algún ejemplo objetivo y científicamente probado, reconoceré la posibilidad de la existencia de aquellos e intentaré cambiar mi norte.

Mientras tanto, insisto en la variabilidad de la realidad y en la inexorable sincronicidad, que nos mueve hacia terrenos distintos, que pueden no pertenecer al campo de la lógica vulgar o la costumbre tradicionalista del conformismo. Y llevo en alto el estandarte del "Nada es definitivo".

Y ni se gasten en psicoanalizarme, o en tratar de convencerme de que uno busca alternativas a la "realidad" para justificar sus deseos no cumplidos, sus desengaños o sus frustraciones. Que uno prefiere vivir mintiéndose para no enfrentarse con los hechos existentes.

No me miento. Mi sexto sentido no miente. Y los hechos existentes, tan sólo están catalogados así porque fueron legitimizaron de esa forma por algunos sujetos participantes activos de ellos. Porque si esos mismos sujetos lo quisiesen, esos hechos serían otros, y éstos tampoco serían determinantes. Porque nos movemos. No somos cuerpos estáticos. Y nos movemos imperiosamente hacia lo que nos atrae.

Hmm... puede ser que la opción 2 también sea correcta.

Estoy superposeída por mí.

Y no hay exorcista que pueda contra eso.





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