sábado, 31 de diciembre de 2011

31 de diciembre de 2011 - El final

Bueno, hemos llegado. Hoy es el último día del 2011.

A tan solo 4 horas del comienzo del fin, siento una mezcla de alivio con ansiedad, mezclados con ganas de quebrarme y llorar desmedidamente. Qué poético. Qué patético.

Y bueno, tengo que aprovechar lo poco que queda de la versión vieja de mí, antes de que den las doce y me convierta del todo en la hermosa mujer que soy; ya sin lamentos, sin dramas y sin miedos. Y aunque ustedes no lo crean, sí señores, es magia.

Con mi magia voy a hacer que exactamente a medianoche, todos los sapos se vayan de mi vida (los externos y los internos), los príncipes se queden del otro lado de la puerta (para no sumar más sapos de esos que quiero exterminar), el hada madrina pase por un detector de mentiras (porque ya no va a hacerme caer de nuevo en sus tentadores discursos adulterados), el más hermoso vestido blanco brillante se convierta en un divino DKNY negro al cuerpo, cortito y bien escotado, los zapatitos de cristal en unos Louboutin negros de charol con taco bien alto y la coronita dorada, en unos hermosos anillos y aros de Svarovsky.

Y así, todos los miedos arderán entre las llamas, quienes excitadas danzarán devorándose el corazón de aquellos monstruos conocidos, que se convirtieron en personajes de mi cotidianidad.

Y así podré mirarlos fijamente mientras se desintegran, y ya no sentir miedo.

Ha llegado la hora de hacer de mí quien realmente soy. De despertar a mi misma. De verme renacida, resurgiendo de mis pesares y dolores.

El 2011 se termina.

Y con él se van todas las penas. Las nuevas y las viejas. Los amores no cumplidos y los abandonados. Las peleas y los reproches. El odio y el deseo de venganza. Los malos amigos y sus intensos deseos de destrucción. Las envidiosas habladurías. Las energías de baja vibración, los fantasmas, los tinieblos.

Y mañana saldrá el sol, se levantará Ra, y voy a sentirlo como nunca antes lo he sentido en mi piel.

Esta noche voy a atravesar el Inframundo por última vez, voy a repetir mis conjuros y voy a ir librándome de cada una de las puertas que quieren atraparme en la infelicidad. Para salir triunfante y refortalecida, hija bendita de Isis, iluminada y poderosa. Porque soy una humana con alma de diosa. Una reina encarnada en un cuerpo mortal, cuya alma volará al encuentro de su conciencia; para poder regresar.

Ya sin enemigos, porque los he vencido a todos.

Ya sin penas, porque se han ido de mi corazón.

Ya sin miedos, porque me he entregado al destino.

Y cuando el ritual se termine, aquí me verán. Con mis ojos iluminados y mi boca fresca, con mis labios carnosos dispuestos a hablar la verdad, con el corazón limpio y las manos suaves, para acariciar y brindar amor.

Me verán aquí, parada entre toda la gente, pero sin ser una más. Hermosa y radiante, ya no habrán palabras ni imágenes, ni recuerdos ni acontecimientos que puedan volver a doblegarme.

Bienvenido 2012.

Estoy preparada.


viernes, 30 de diciembre de 2011

Bienvenido 2012 - Cerrando Círculos




Hay que saber cuándo una etapa llega a su fin. Cuando insistimos en alargarla más de lo necesario, perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas que tenemos que vivir.

Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos... no importa el nombre que le demos, lo importante es dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron.

¿Me han despedido del trabajo? ¿Ha terminado una relación? ¿Me he ido de casa de mis padres? ¿Me he ido a vivir a otro país? Esa amistad que tanto tiempo cultivé, ¿ha desaparecido sin más? Puedes pasar mucho tiempo preguntándote por qué ha sucedido algo así

RECUERDOS. Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado, ni siquiera al intentar entender lo sucedido. El pasado no volverá.

No podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos, hijos con sentimientos de culpa o de rencor hacia sus padres, amantes que reviven día y noche su relación con una persona que se fue para no volver.

No podemos ser empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Todo pasa, y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello.

Por eso es tan importante (por muy doloroso que sea) destruir recuerdos.

Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible, de lo que sucede en nuestro corazón. Deshacerse de ciertos recuerdos significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar.

Dejar para siempre, Soltar, Desprenderse. Nadie en esta vida juega con cartas marcadas. Por ello, unas veces ganamos y otras, perdemos. No esperes que te devuelvan lo que has dado, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor.

Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa, en el que se muestra cómo has sufrido con determinada pérdida: eso no hace sino envenenarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando puertas abiertas "por si acaso", nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.

¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron?

Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo.

Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.

DEJARLO IR. Antes de comenzar un nuevo capítulo hay que terminar el anterior: repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás.

Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin aquello, sin aquella persona, que no hay nada insustituible, que un hábito no es una necesidad.

Cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo.

Deja de ser quien eras, y transfórmate en el que eres...

Esa es la vida... 

(Paulo Coelho)




jueves, 29 de diciembre de 2011

No duermo

No puedo dormir. Mi cabeza es un torbellino de pensamientos.
Las imagenes se suceden una detras de otra, como una enloquecedora filmacion.
Mi corazon late rapido y me cuesta respirar.
No estoy logrando racionalizar mi tormenta ni mucho menos calmar mi creciente angustia.
Y me lamento.
Y lloro.
Siento que me desarmo, aun sabiendo que soy fuerte.
Me duele la herida.
Sigo pidiendo pasar este momento.
Sigo pidiendo dormirme.
Para escaparme, para arrancarte de mi mente.
Basta, ya te alejaste de mi, ya no me elegiste, ya te fuiste. Basta, ya me quedo claro.
Basta Jimena de luchar, baja la espada, rendite.
Rendite.
Rendite.
Entregate.
Basta de esperar.
Basta.
Dormite.
Que sos hermosa y siempre podes mas.
Que no vale la pena llorar.
Que brillas.
Y que quien no te elije es por cobarde.
Porque mujeres comunes hay muchas, pero vos vales un verdadero hombre a tu lado.
Tranquila.
Dormite.
Dejalo ir.
Liberalo.
Cerralo.
Dejalo.
Respira.
Jimena yo te amo. Y te necesito. Y yo si te elijo y me quedo a tu lado. Cuidame. Curemos la herida, vamos a recuperarnos.
No vale la pena llorar.
Dejalo ir.
Cerra la puerta.
Y sonrei.
Que por tu valor y tu entrega, se que vas a triunfar y ser feliz.
Vos si tenes coraje, aunque tengas miedo.
Vos sos mi heroe, Jimena.
Tranquila.
Dormite, yo te abrazo.

Envoye avec Windows Mobile d Movistar

martes, 27 de diciembre de 2011

En recuperación: ya perdí la cuenta de los días

Parece que hace 10 años que estoy en convalecencia, pero creo que van 12 días.

Ya estoy mejor. Mucho mejor. El dolor va disminuyendo y no hace falta que tome tantos analgésicos. Los que siguen acompañándome cada 12 horas son los antibióticos, que fueron los que me revivieron.

La cuestión es que se pasó la Navidad, y estamos tan sólo a 3 días del fin del 2011. Se termina el año del conejo, ya lo podemos hacer asado, o mejor, tirarlo por ahí, ya que fue bastante reventado. No lo podría digerir ni con Uvasal...

Estos han sido días movilizadores. Demás está decir que lloré bastante, porque ahora que tengo tanto tiempo para pensar en tantas cosas inútiles, los escenarios se multiplican por millones y yo voy tomando distintos roles en mis películas taquilleras, que me dejan agotada. Mentalmente agotada.

Estoy leyendo un libro que habla acerca del control que la mente ejerce sobre nosotros. Que es quien nos domina y a quien nos cuesta controlar a nuestro favor, porque la asociamos con el factor tiempo y es una dupla mortal. El autor menciona que en realidad, no existe ni el ayer ni el futuro, pero que esa tendencia masoquista de la mente de pensar siempre en las culpas del pasado y en la ansiedad de los resultados del futuro, es la que básicamente, nos arruina la vida. El único tiempo existente es el hoy. Y el pasado es un conjunto de "hoy" de otros momentos, guardados en nuestra memoria celular. Tiene sentido. Todo lo que pasó, en el momento en que pasó era un "hoy". Y si lo traemos nuevamente al presente, vuelve a ser "hoy". Mi problema es que me la paso trayendo al "hoy" los recuerdos del "pasado", y eso aturde mi "futuro". Qué difícil...

Bueno, depende de cómo se lo mire. Como siempre, todo depende. Depende de qué es lo que elija pensar. Porque si elijo pensar en positivo, me siento bien y con energías suficientes para enfrentar cualquier contrariedad, pero si elijo pensar en negativo, una ameba es mucho más vistosa que yo. Y ahí viene donde lloro y me siento miserable.

Innecesariamente, porque de miserable no tengo un pelo. Pero de vez en cuando, el papel de víctima me sale muy profesional. Y yo me compro todas las entradas a la Avant Premier. Divina.

Hoy ví en Discovery un documental acerca del futuro. No lo escribo entre comillas porque este se supone que es el futuro futuro, o sea, el futuro captado desde la perspectiva temporal. Hablo del 2111. Me dió un poco de miedo ver que ya existen algunas cuestiones tecnológicas sobre-avanzadas, que juegan al límite entre lo humano y lo artificial. No sé por qué la sensación fue de miedo, bah, yo a veces le tengo miedo a cosas que otras personas no encuentran como amenazantes. Por ejemplo: si la puerta del placard está abierta, no puedo dormir. Tengo miedo de que salga algo y me salte encima. Eso no es algo que muchos piensen. O, por ejemplo, los marcianos. ¡Si habré pasado noches enteras despierta, aterrada pensando que vendrían a secuestrarme!. En fin, que en el documental mostraron un holograma estilo manga japonés, que canta y baila, y ya ha realizado shows en estadios y teatros, colmados de fanáticos. Esperen, ¡¡que?! Si, si, leyeron bien. Y no estoy hablando de ninguna película (Sam se llama la película que trata sobre este tema). En Japón existe.

Es que en Japón existen muchas otras cosas. Otra vez ví un documental de un bosque muy grande que queda a los pies del volcán Fuji Yama, donde mucha gente decide internarse para dejarse morir. Estremecedor. También tienen robots ultra inteligentes que mantienen conversaciones coherentes con humanos. Y también el escritor Haruki Murakami dice que en el metro viven los tinieblos, pero eso es otro tema.

Si lo pienso más en profundidad, es probable que un robot mantenga un diálogo más coherente que un ser humano. Hay tantos seres humanos que no pueden mantener ni un milímetro de coherencia... Ya me veo comprando 2x1 de robots en el supermercado chino de acá unas cuadras...

En fin, cuando me saquen los puntos (que seguro son de algún hilo japonés instruído....) voy a ser más feliz. Porque me tiran y me pongo nerviosa.

Y cuando me pongo nerviosa, quiero lanzar veneno por los ojos. Y todavía no aprendí esa habilidad, así que por ahora, mientras me entreno, voy a seguir leyendo.

Haya paz!


lunes, 26 de diciembre de 2011

Salir del laberinto

Luego de pensarlo un poquito más, me dí cuenta que mi Minotauro no sos vos. 

En realidad, soy yo. Yo soy mi propio Minotauro. Y también soy Teseo. 

Es decir, yo misma me genero esos miedos espantosos que pululan en mi mente como fantasmas que me acosan y no me brindan paz, soy yo la que fuerzo mi mente hacia sus límites más extremos y la dejo deshidratada, confundida, aturdida. Soy yo, ese monstruo feroz devorador de humanos, la que lucho boicoteando mi propio bienestar, la que se enceguece con sus obstinados deseos imposibles y concibe al resto como la nada absoluta. Soy yo quien quita el existencialismo del mundo en sí para sólo centrarse empecinadamente en la pequeñez de sutiles momentos que tan solo ocupan fracciones de mi vida. 

Pero así como me han sido brindadas las herramientas para aislarme en mi oscura mente y destruírme, también me fueron brindadas las armas para batallar por mi luz. 

Por eso también soy Teseo. Porque el valor que me empujó a entrar al laberinto, ese tenebroso y hediondo caos, donde las paredes son altas y la salida parece alejarse con cada paso, ese valor es parte de mí, vive conmigo. Aquel conjunto de pasillos desolados, los que me acompañaron en noches solitarias y me hicieron distraerme de la nobleza de ocupar mi tiempo en otros lugares, aquellos que giraron estrepitosa y repentinamente para dejarme parada en medio de la más terrorífica escena destructiva, ellos ya no resurgirán. Esas paredes que me quitaron la luz, que me envolvieron en falsos abrazos y cuyas promesas vacías llevan escritas con sangre en sus superficies. fueron demolidas. 

Aquel monstruo desalmado, ha sido domesticado. Por Teseo. Por mí. 

Porque no he de darle muerte. No es posible. 

Así como no es posible referirme al tiempo como "siempre" o "nunca", así como la "eternidad" es inmensurable y cuestionable, así como el "amor eterno" queda prisionero de historias de amor medievales, así de extravagante sería darle muerte al Minotauro. 

Porque aniquilar ese monstruo también sería aniquilarme. Porque de su esencia he aprendido y he resignado, llorado y crecido.

Y únicamente en el mágico momento en el cual he dejado de correr y me he dejado alcanzar, solo así mi alma ha comenzado a liberarse. Cuando dejé de luchar, de discutir, de enfrentarme. Cuando dejé de resistirme, de escaparme, de escabullirme. De inventar momentos, de robar tiempo, de crear escondites. Cuando ya no anhelé que me crecieran las piernas para saltar por sobre las paredes, cuando entendí que mi vida, esa vida laberíntica y compleja, estaba ahí disponible para mí y que no era yo una víctima sino una heroína, cuando sentí el dolor en el pecho de la traición, cuando los pájaros cantaron fuerte para despertarme y el sol brilló como nunca para darme la energía divina que me ayudó a levantarme... sólo entonces supe que era libre.

Y entonces hoy, a tan solo una semana del último fin de año del mundo como lo conocemos, puedo finalmente sentir paz en mi pecho. 

Hoy, ya no le temo a la soledad, ya no lloro por desamores ni ansío imposibles. 

Hoy, he salido del laberinto. 

Y ya nada será igual. 

Ahora soy libre, en mi mente, en mi espíritu y en mi corazón. 



El zorro se calló y miró largamente al Principito: 
- Por favor... domestícame ! – dijo. 
- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas. 
- Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame ! 
- Qué hay que hacer ? – dijo el Principito. 
- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca... 



sábado, 24 de diciembre de 2011

En recuperación: Día 8

No me acuerdo si es el día 8 o 9. Creo que es el 8. La noción del tiempo-espacio no es algo que maneje últimamente. Puf, esto de vivir así encerrada en mi casa y haciendo reposo en la cama no está para nada bueno.

De hecho, creo que estoy enloqueciendo.

Bah, o mejor dicho, empeorando la locura preexistente. Porque tampoco me voy a hacer la cuerda, echándole la culpa a la cirugía de mi falta de salud mental... Estoy acumulando una interesante cantidad de stress, que deriva en pensamientos tortuosos innecesarios.

Porque una cosa es sufrir por amor y otra cosa muy distinta es sufrir por ser medio nabo. O nabo entero. O sea, ¿para qué sufrir cuando no hay necesidad de sufrir? - Ni idea. Debería profundizar un poquito más en esto, porque creo que aquí está el quid de la cuestión: si no tengo motivos para sufrir, me los invento. Esa tendencia al masoquismo algún origen tiene, y cuando cae sobre mí, es tan arrasadora como el Tsunami del 2004. Después voy a buscar en Google algunos consejos.

Estoy distraída. No se bien si es tanta pastilla contra el dolor, o yo que estoy muy aburrida, pero me cuesta concentrarme. Y me diversifico demasiado en mis puntos de atención. Abro como 7 ventanas de Chrome con cosas distintas y quiero hacer todo junto, pero por supuesto termino no haciendo nada.

Hoy es 24 de diciembre. Otro 24 de diciembre más. Parezco una pesimista, pero la verdad es que últimamente mis navidades se han dado bien raras. Quizás es un tema de programación mental, y como dice El Secreto, yo no creo realmente en lo que deseo, no lo pido realmente con todas mis fuerzas, no lo visualizo, y es por eso que mi presente apesta parcialmente. O será que todo esto que me está pasando es una preparación espiritual intensa, una prueba de resistencia a mi misma. Creo que por ahora voy bien.

Bueno, al menos todavía respiro.

Y por momentos veo las cosas no tan dramáticas. Y por momentos me clavo todos los puñales juntos, imaginándome situaciones que para qué las pienso no sé, pero son imágenes que vienen a mi mente que no me hacen bien, que no me traen paz. Ciertamente, esto de no salir a la calle me debe estar afectando.

Y también creo que se está acercando el día de mirar al Minotauro a los ojos, de enfrentarlo y cuestionarle por qué me da miedo. Lo presiento. Y como ya saben, no es la primera vez que presiento cosas que después terminan apareciendo en escena.

Que terrible.

Mejor me voy a hacer nada un rato más, a ver si me duermo. Que mañana es Navidad.

Que genial.




jueves, 22 de diciembre de 2011

En recuperación: días 6 y 7

Es que ayer tuve un día tan cruzado que ni ganas de escribir me quedaron. Terminé agotada y llorando a moco tendido, como cuando tenía 5 años. Increíble.

Fui al cirujano, que me dijo que tengo 30 días de reposo. Y no me quitó los puntos. O sea, AHHHHH!!! Y bueno, me desesperé. Y me colapsé y discutí con un par de personas, y lloré, y maldije en muchos idiomas, y después me dolía la herida a lo loco.

Claro, ahora que caigo, la maldición de Eva siempre se comportó como una reventada para mí, imagínense adicionalmente teniendo la panza cortada.... En fin, que tampoco es tan grave.

Luego de pensarlo bastante, y de haberme tomado muchos calmantes para el dolor, y de haber charlado con mi familia y amigos, he decidido ir con una actitud de calma. Porque en sí, tampoco hay muchas otras opciones. O me vuelvo loca y me lamento de mí durante todos estos días, o hago cosas productivas, me distraigo y le doy para adelante.

En ese análisis profundo de la situación, descubrí que el dramatismo de nada sirve (bah, en realidad es inspirador para escribir novelas y posts, pero no para la vida práctica) y también que cada uno toma las decisiones que quiere y que por más que yo patalee y grite, nada cambia. Cosa que me parece fantástico, porque cada ser humano es autónomo y decide lo que mejor le convenga (o no), pero decide al fin. Y yo también, claro. Así que bueno, a partir de ahora me saqué un peso de encima y ya no me hago más problema por esas cosas que antes me causaban dolores de cabeza.

Vamos con unos ejemplos prácticos: Si hablo y no me entienden, no me esfuerzo en explicar. Si hablan mal de mi, no me esfuerzo en aclarar. Si me quieren llamar por teléfono, buenisimo. Si no, buenisimo también. Si me quieren visitar, que genial. Si no me quieren visitar, que genial también. Si les molesta lo que escribo, que pena, voy a seguir escribiendo. Y así. Es bastante claro, ¿no?

Es una buena estrategia para despedir el 2011 con lo poco que me queda de salud mental intacta, y darme una oportunidad para que en el 2012 mi psiquis se acomode. Aunque tampoco hace falta tanto, porque el mundo se termina en diciembre, así que calculen que para octubre-noviembre la gente ya va a estar en pánico y nadie va a estar cuerdo. Por eso no puedo adelantarme y perder mi 10% de equilibrio ahora. Lo necesito para el momento del Armaggedón.

Y aparte, no está bueno sentir lástima de uno mismo. Es patético. Porque no tengo nada como para sentir lástima de mi, apenas si tengo unos 16 puntos de cesárea dolorosos. Hay tantas personas que la están pasando peor que yo... Entonces, wake up!!! Arriba!! Cu-cu, cu-cu!! Esta es la hora de comenzar con los éxitos.

Eso es lo que voy a hacer en estos días. Ocuparme de mí al 100%, de mi recuperación y mi futuro exitoso como escritora. Después de lamentarme y revolcarme en mi pateticidad, activé mis centros energéticos para poner manos a la obra y comenzar a trabajar por mi fortuna. Espiritual, emocional y sí, por que no? material también.

Que emoción!

Gracias mioma! Sin vos, no hubiese tenido este empuje, este reto, este desafío para superarme una vez más a mi misma y demostrarme y demostrarle a todos quién soy, lo fuerte que soy y lo mucho que puedo lograr.

Gracias familia! Por estar a mi lado, aguantarme y contenerme!
Gracias amig@s! Por acompañarme, mimarme, llamarme y tenerme paciencia!

Gracias 2011! Por haber traído tantas experiencias, por enseñarme a estar sola y disfrutarlo, por volverme loca y dejarme viva, por las rupturas, las separaciones y las mentiras! Por los buenos ratos y los calores y la humedad y la lluvia, por tantas corridas!

Gracias Jimena! Por ser quien sos, tan especial y única. Y no te preocupes, que aunque algunos te hieran, vos siempre podés más. Que cuanto más difícil sea el camino, más grande será el regalo a recibir!

Que mientras los marcianos se lleven a todos en sus naves y se desesperen, vos vas a estar elevada en la luz con tus maestros egipcios de quienes aprendes tanto!

PREPARADISIMA PARA EL 2012!

Tormenta

Tengo sueño pero no puedo dormir. Quizas sea por la tormenta que afuera inunda las calles, y a mi, aca dentro de casa, me trae temores y sombras.

No puedo apagar la luz tampoco. Tengo miedo. Infundado e irracional, pero el miedo es asi. Absolutamente inentendible.

Pase un dia intenso, es probable que mis nervios sigan en alerta y eso me impida descansar.

Siento una especie de tristeza con bronca, bastante particular. Tristeza porque estoy sola en esta cama, lidiando como puedo con mis fantasmas, y porque las cosas son asi, y tengo que resignarme y dejar de luchar.

Y tener que decir que es a partir de este momento que dejo de luchar, que dejo que todo siga el curso que tiene que seguir, y que trato de hacerme amiga de la soledad, sin que esta me consuma viva. Es a partir de ahora cuando suelto, y suelto para siempre. Aunque este perturbada, aunque este sensible y confundida. Aunque necesite. Ya no mas. No mas. Suelto.

Yo no puedo obligar a nadie a que me quiera, no puedo mendigar amor ni compañia. Por eso suelto. Por eso dejo de luchar contra mi voluntad inconclusa e insatisfecha. Por eso estanoche cierro la puerta dolorosamente.

Porque yo se quien soy, lo que puedo hacer, lo que valgo y merezco. Yo se que todo este dolor que estoy padeciendo ahora es necesario para luego, una vez que pase, recibir un regalo hermoso y real. Perdurable en el tiempo. Que no me lastime ni me haga llorar.

Y la bronca... La bronca tiene que ver con lo mismo. Con la imposibilidad de saltear momentos horrendos o evitarme fastidiosos dolores.

Es una lastima que todo este asi. Porque no lo entiendo...

Porque yo sigo siendo yo, si, un poco mas sensible, pero soy yo al fin. Soy la misma mujer fuerte e independiente, que se hace el dia a dia como puede y sale... Y no estoy en mi casa mirando la tele y siendo facilmente mantenida, sino que la lucho y la remo para seguir adelante. Soy una mujer que por suerte tiene muy buena gente a su alrededor, quienes me quieren y acompañan.

Y no soy una heroina. Soy un ser humano igual que todos, con mucha experiencia acumulada y mucho camino andado.

Eso me enorgullece.

Algun dia, alguien lo vera y me dira "nena, la verdad q te pasaste. Hiciste de todo, y con cuanta intensidad!". Y quizas algun dia me enamore de verdad. Quizas pueda.

Y entonces en las noches tormentosas no voy a estar repudiando la realidad y sufriendo por la ausencia, ya ni siquiera me voy a acordar de este dolor, ya todo esto quedara en algun baul de recuerdos guardado por ahi. Entonces, solo habra sido un mal sueño.

La tormenta sigue, parece manifestar con sus rugidos mi furia interna, mi grito ahogado por salir de mi un rato, por poseer la habilidad de transmitir este sentimiento y que queme, que arda y se queme, que se pase al pecho de quienes me miran, para que se transmute y libere.

Y que sean todos felices en esta noche lluviosa. Que todo este dolor salga de mi pecho y se convierta en toneladas de amor, paz y luz para los que piensan que soy una enferma. Que todo mi sufrimiento les recaiga en sus vidas como felicidad infinita, y que asi sea una y otra vez. Hasta que el bienestar los desborde y hagan lugar para mas.

Que la tormenta bendiga sus almas.

Y la mia.

Envoye avec Windows Mobile d Movistar

martes, 20 de diciembre de 2011

En recuperación: Día 5

Hoy es un día perro. No se de dónde viene eso de decir "día perro" a los días malos, de hecho, los perritos pasan mejores días que todos nosotros. Pero bueno, no importa, algún día voy a buscar la etimología del dicho. Algún día que no sea un día perro...

Cuestión que esta herida no para de dolerme y yo estoy intentando decidir si me hago accionista de YouTube o si mejor soy productora de NatGeo. O competidora de la Bella Durmiente.

Ya no puedo mas. Quiero que estos puntos se cicatricen , que me deje de doler y recupere mi movilidad a la cuenta de 3! 1... 2... 3! (chask! - chasquido de dedos fue eso). Nada. Uff. ¿Dónde está Harry Potter cuando lo necesito?

Ese es el gran problema con los héroes. Ni se asoman cuando más los requerimos. ¿O alguna vez vieron la Batiseñal en el cielo mientras caminaban por una calle oscura y peligrosa? ¿O justo cayó Superman cuando se largó una lluvia increíble y ustedes estaban sin paraguas? ¿O Linterna Verde les tiró datos para el examen ese para el cual no estudiaron? No, nada de nada. O sea, nos hacen falta héroes de verdad.

Y, de paso, con vestuarios mejorados. Eso de la malla entera roja y azul, verde o azul y negra, pegada al cuerpo, ya no va mas. Ni a Spiderman le queda sexy.

Lo que tampoco es para nada sexy es este documental que estoy viendo en Discovery, acerca de las máquinas medievales de tortura. Hasta ahora ya ví varias que cortaban cabezas, otras que estiraban miembros, pero esta que muestran ahora es la más asquerosa sin dudas: hay un señor (bueno, es un muñeco en realidad) acostado, con la maquina por encima, a medio metro. Le abren el abdomen y le sacan el intestino, lo clavan en una madera que da vueltas, como si fuera un Spiedo y .... aghhh... no puedo seguir contando. Terrible, les recomiendo que no lo vean.

Así fue como entonces el dolor se me pasó por un rato, porque no vamos a comparar un tajo de 18 cm con que te saquen las entrañas para afuera; así que el famoso dicho de "si mirás para tu lado siempre habrá alguien peor", se convirtió en una verdad.

En fin.

Otro día más en el Paraíso...


lunes, 19 de diciembre de 2011

En recuperación: Día 4

No, no se perdieron los 3 días anteriores. Es que recién hoy estoy un poco más tranquila como para retomar mi blog.

Como todos ustedes ya saben, el 2011 comenzó reventado. Estuve releyendo mis posts de enero, y ya el mismísimo 7 de ese mes estaba amenazando al muy maldito, porque ya había mostrado la hilacha. Obviamente, la sucesión de meses fue un continuo vaivén de emociones, desapegos, desencuentros, rupturas y escándalos, al mejor estilo Hollywood.

Ahora estamos en diciembre, el mes de tratar de balancear lo acontecido, del reencuentro, de los lindos deseos de Navidad y Fin de Año, y zas!, a Jimena la meten en un quirófano, le rebanan la panza y le sacan un OIIM (Objeto Interno Identificado como Mioma) - dejándola acá, a una semana del Jingle Bells y de que Papá Noel entre por la ventana, tirada en la cama, con la mesita de luz llena de Pervinox, gasas y analgésicos.

Genial.

Ahora bien, ¿cómo sucedió que el jueves yo me hice ver por una puntadita y a la medianoche estaba despertándome de la anestesia y con un hermoso hilo por debajo de mi ombligo, con dos nuditos super fashion en cada uno de sus extremos? Ni idea. Pero así fue, y hoy es el cuarto día de mi recuperación. Y ya no me tienen que atar a la cama para que me quede quieta. No, mentira. No llegaron a atarme, pero casi. Digamos que me resigné al reposo obligado.

Igual, hay cosas que me preocupan. Por ejemplo, ¿que tal si no era un mioma y era un fruto del amor entre yo y alguno de esos seres que vinieron a visitarme mientras dormia? Porque no se olviden que hubo momentos de este año en los cuales les conté que mi temporalidad cambió, por lo tanto lo atribuí a una abducción intergaláctica (?). Otra: ¿ustedes sabían que el 90% de nuestros movimientos involucran el músculo abdominal? Bueno, yo no, y eso no puede ser. Ahora que lo tengo a la mitad, me doy cuenta de la importancia de ese leal músculo y no paro de pensar en por qué no me di cuenta antes de que le daba tanto uso en mi día a día. Hay más: si me levanto de la cama por algún motivo, y de paso agarro algo que creo que voy a precisar, no pasa ni un minuto desde que ya estoy de vuelta tapada, que me doy cuenta que hay otra cosa que necesito y no traje. Y eso no es nada, porque podría olvidarme y resignarme a que no está a mano, pero no. Me obsesiono pensando en ese objeto inalcanzable en mi movilidad reducida y termino haciendo malabares, poses tántricas y dispositivos ingeniosos para alcanzarlo. Terrible. Último: el año pasado para esta fecha estaba recién llegadita de NYC, renovada y glamorosa. ¿es que acaso este año del conejo, continuará sin darle paz a mi mente, ni siquiera en este último mes; obstruyendo el recuerdo de mi caminata por el Central Park mediante repetidos mordiscos de un Gremlin comiendo el interior de mi útero? Despiadado.

En fin, creo que podría seguir mencionando cosas que me preocupan, pero por ahora las voy a dejar de lado porque hay un documental buenisimo en el Discovery sobre las técnicas de caza de los dinosaurios y creo que puede ser de utilidad para estos momentos de mi vida (?)

Mañana es el día 5. Y pasado el día 6, y lo veo al cirujano. Así que ahí me enteraré cuántos palitos me quedan por tachar antes de volver a mi dinámica, divertida y novedosa vida cotidiana, que ansío recuperar (?!). Hmm.

Hasta luego!

Yo, abdomen cortado. Alias "La reina de los nudos de hilo quirúrgico".

Ley de Gumperson: La probabilidad de que se produzca un determinado hecho, es inversamente proporcional al deseo que tenemos de que suceda.


martes, 13 de diciembre de 2011

Jimena. Igual que yo.

¿Quién soy? Una mujer. Una mujer de 31 años. Llevo en mi piel marcadas algunas heridas que ya se sanaron, y otras que, aunque invisibles, aún arden. Ninguna ha sido letal, me he dado el lujo de sobrevivir.

En mis años de vida, he sentido tantas emociones y con tanta intensidad, que ni siquiera el más hábil poeta podría poner en palabras mis andares. Tantas tardes de verano viví al límite, con los ojos saliéndose de mi cara de tanto llorar, o de tanto reírme, o de rabia, o de pena. Pasé tantos inviernos acurrucada con una frazada al lado de la estufa, en mi casa de siempre, con la compañía de mi abuela.

Mi abuela, aquella mujer que ha sido mi protectora, quien me ha cuidado y enseñado tantas cosas. Esa mujer a quien hoy miro como un ser humano igual que yo, que siente miedos y se angustia también, que es frágil, que necesita ser querida y cuidada. Igual que yo. Que vivió su vida y tiene sus momentos en los cuales desea mover el tiempo hacia atrás y cambiar los rumbos. Que tiene penas y cosas que la lastiman, secretos guardados y llanto contenido. Igual que yo. Quien ha dejado sus días en mí, quien me extraña en silencio y me conoce como nadie. Quien puede darme un lugar en su vida siempre. Que tomó sus decisiones creyendo que eran las mejores. Ella, la que siempre está. Ella es un ser humano, igual que yo.

Igual que mi viejo. Ese hombre que estuvo poco en mi vida, a quien me falta conocer más, y a quien por momentos desconozco por completo. Ese hombre que me ama, a su manera. Quien daría su vida por mí, quien llora cuando me habla de su juventud conmigo en sus brazos y su falta de experiencia al momento de decidir qué hacer conmigo. Ese hombre, que es mi amor imposible. Ese amor imposible que busco y replico una y otra vez en mis falsos amores. Ese hombre que no estuvo, que me faltó. Pero que también es un ser humano. Como yo. Que hizo lo que pudo, lo que le salió. Igual que yo. Que seguramente hoy, si pudiera pedir algunos deseos, volvería hacia atrás y tomaría otros rumbos. Igual que yo. 

Igual que mi vieja. Que ha luchado toda su vida por superarse a sí misma, a sus miedos, a su infancia doliente. Que me ha dado su amor a su manera. Que ha bregado por su felicidad. Que ha hecho todo lo que pudo. Como yo. Esa mujer que renace de su propia muerte cada día y que elimina fantasmas de su pasado permanentemente. Como yo. Ella, quien ha necesitado a su madre y sus hermanos tanto, quien los extraña y los anhela. Quien se emociona con los tangos y las historias de su niñez. Igual que yo. Quien tiene sueños, quien me ayuda y me aconseja para que luche por los míos. Quien se sacaría un pedazo de su corazón y me lo daría con tal de que no llore más. Ella es un ser humano, igual que yo.

Igual que mi abuelo. Quien ya no está, pero sigue estando. El hombre que me ha amado como a su hija, su hija preferida, sus ojos, su negrita. Quien nunca dejó de saber quien era, aún en sus días más oscuros en medio de su enfermedad aniquiladora de recuerdos. A quien cuidé y amé. A quien entendí tarde y a quien debería haberle dicho tantas cosas antes de que se fuera. El, otro ser humano que hizo todo lo que pudo. Igual que yo.

Igual que mi tio Dani. Que se me fue temprano, tan temprano que no pude mostrarle todos los desastres que hice cuando crecí. Que no pude hablarle y decirle que me acuerdo siempre cuando cobró su sueldo y fuimos y lo gastamos todo en regalos para mí. Que el Cromi club de las figuritas nunca nos respondió la carta que le escribimos pidiéndoles las difíciles. El, para quien fui su piojo. El, que hizo lo que le salió con su vida, apasionado, adrenalínico, adicto a vivir intensamente. Igual que yo. Fue otro ser humano, igual que yo.

Somos todos seres humanos en mi familia. Y cada uno hacemos lo que podemos. 

Y ahora que somos grandes, que nos pesan más los años y que nos ponemos melancólicos y sensibles; ahora que se termina el año y ya no damos más, ahora es el momento de plantarme y ser fuerte y decirles a todos que sí los amo, a mi manera. Porque soy un ser humano y también hago lo que puedo.

Porque Jimena acá está, con su escarabajo tatuado en el hombre para mostrarle al mundo entero que es fuerte y resiliente, que se levanta de sus restos y se incorpora, y camina con la frente levantada y las alas rotas, hasta que se las arregla para coserlas y levantar vuelo. 

Que Jimena, aunque está sola, está bien. Que puede seguir un poco más. Y que cuando no pueda más, va a poder otro poco. 

Que no habrá mal de amores que pueda destrozarla ni mala gente que pueda derrumbarla. Porque lleva en la sangre la fuerza de todos los genes mezclados, de todos estos seres humanos que me han dejado el legado de ser yo, con la ventaja inigualable de hacer lo que podemos. Sin tener batallas ganadas de antemano o resultados comprados. Sin riquezas y sin demasiadas historias de conducta intachable. 

Que suerte que estuvimos y estamos todos locos. Que somos apasionados. Que tuvimos vidas perras de tantos enredos en los que nos metimos y que felicidad me da saber que aún la madeja sigue. 

Estoy orgullosa de ser Jimena. Porque soy un ser humano, como ustedes. Igual que ustedes. Igual que yo.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Sigo pensando

Y ese es, basicamente, mi principal problema. Pienso demasiado. Pero por alguna maldita razon, no puedo evitarlo. Y mi mente pensadora me domina. Me manda señales permanentes de peligro, las captura y las repite en formato de imagenes perturbadoras una y otra vez.

Para hacer las cosas peores aun, esa misma mente se encuentra divida. La parte que piensa y piensa y analiza y sobreanaliza e inventa e imagina, y la otra mitad que planea asesinar a su gemela hiperactiva. Lindo duo me toco.

No se cual esta mas loca. Ni cual tiene razon. Pero lo que si se es que son super creativas ambas dos.

Con mis viajes mentales y mis peliculas animadas proyectadas en mi fantasia, ya deberia haber ganado varios Oscars de la academia. Y seria famosa y cenaria con Spielberg...

Que desperdicio. Ciertamente estoy perdiendome el glam de Hollywood. Y tambien, lamentable. Porque, vamos, es un desgaste de energia de la hostia. Energia que podria, mejor dicho DEBERIA, estar utilizando en un gimnasio, en clases de salsa o bailando en el caño. Asi solucionaria varios problemas:la energia mal invertida se iria hacia un lugar productivo, la renovaria, bajaria mis kilos de mas, endureceria mis musculos, estaria tan cansada que ya no tendria ganas de pensar, me distraeria con los gluteos de los muchachos que hacen sentadilla, y por que no? conoceria a algun buen partido mientras entreno en el parque o cuando salgo a pasear el perro (?).

Claro q como todo esta en el plano hipotetico, sigo jodidamente insistiendo en pensar cuanta pavada gigante venga volando. No soy genial?

En fin, que si pensara menos me meteria en menos problemas, es un hecho.

Asi que, disculpas por los ataques de cine. Son parte de mi.

Quien sabe, quizas en algun momento me calle.

O no... (jiji!)

Envoye avec Windows Mobile d Movistar

Cold Case (O: caso cerrado ... )

Los investigadores de homicidios, cuando no llegan a resolver un caso, guardan todas las pistas, las pruebas, los interrogatorios y resultados de pericias en una caja (o dos, o tres, bueno, dependiendo de la cantidad que tengan...), le pegan una etiqueta con el nombre o seudónimo de la víctima, el año en que comenzó el caso y el año en que se decide cerrarlo, y un número identificatorio. O al menos eso es lo que me enseñó el Warner Channel.

Porque, aunque se tengan detectives disponibles 24/7, con experiencia y herramientas suficientes, si el caso no avanza, no avanza. Seguramente hay otros factores que influyen, como aquellos seres que se encargan de ensuciar el terreno plantando pistas falsas o comprando testigos, los que con dinero ocultan la verdad, o los que tienen a todos engañados y hacen que pongan las manos en el fuego por ellos. Igual, con o sin ayuda oscura, el resultado es el mismo: caso cerrado por falta de pruebas para la acusación.

Ok, así estoy yo ahora. Soy una graduada de la Harvard University of Resolución Engorrosa de Asuntos Internos, con mucha experiencia y conocimientos, disponible 24/7, entregada a mi misión y hábil para juntar material inflamable; pero en esta cuestión que me acosa últimamente y me perturba, he salido perdiendo. Voy derecho al archivo.

Lo que pasa es que de tanto intentarlo, a veces me canso. No me ocurre muy a menudo, porque soy lo más terca, obstinada y caprichosa que podrán conocer. Tampoco me resigno. Es que me encanta la adrenalina: cuanto más difícil, más rebuscado y más traumático sea el evento, mejor. Más me convenzo de seguir y seguir hasta que: a) me explote la cabeza y requiera de un transplante cerebral que nunca antes se ha hecho en el mundo b) me rompa la nariz contra la pared y requiera de una rinoplastia (que por suerte sí se hicieron muchisimas ya en el mundo) c) me aburra y me desinterese totalmente por el objetivo, que ya a esa altura me olvidé de qué se trataba.

Por algún extraño motivo caí en c), y eso que venía en quinta, como el tren bala a la hora pico. Pero algo sucedió por lo cual esta historia me agotó. Y, ojo, sigue siendo divertida. Pero desde otro lugar.

Quizás sea eso, mi cambio de perspectiva. Y no voy a estar alardeando por méritos que no merezco: no fue un cambio de perspectiva analizado y premeditado. Para nada. Fue totalmente espontáneo. Es más, ocurrió de un minuto para el otro. Como un crimen pasional, un arrebato de emoción violenta.

Y tampoco me voy a hacer la canchera diciendo, "Ah, que bien. Ha llegado la iluminación, ya no sufriré más con esta nueva visión de la situación". Porque aparte de obstinada, soy masoquista. Que en realidad no se une con un conector como "aparte", sino más bien con un "encima". Combinación extraña si las hay. O no tanto, y la simple explicación es que soy una adicta a mi masoquismo. Que también es probable. Y por eso también es probable que mañana ya no piense ni el 30% de lo que pienso hoy, y esté totalmente en desacuerdo con todo lo dicho. Porque "adicionalmente", mi memoria es pésima y selectiva. Me acuerdo lo que quiero y cuando quiero y si y sólo si es conveniente.

Bah, al diablo.

"Jimena, 2010-20111, folio 21.12.12"

Cold Case.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Puedo

Puedo en este instante escribir hermosas líneas tristes,
contarte que hoy domingo estuve rara, ausente
que me duelen las piernas de tanto bailar anoche
y el alma de tanto extrañarte entre toda esa gente...

Puedo en este minuto decirte que te quiero,
y eso ya lo sabés, porque ya te lo dije,
porque te lo escribí tantas veces...

Puedo también pedirte que vuelvas a pensarlo,
que me mires y me veas, 
que sepas que estoy acá para cuidarte,
que tengo enormes cantidades de amor para darte...

Pero no, no voy a hacer nada de eso
porque desde este lugar
también puedo...

Ser fuerte y sonreir, y esperarte cuando vengas, 
abrirte la puerta y darte un abrazo,
charlar sobre los temas más extraños que conocemos
y discutir sobre aquellos que inventamos...

Estar calma y sincera, y llenarte de momentos,
abrir mis manos para consolarte y darte empujones para que me retes,
y sentir tu corazón latiendo fuerte, y quererte
en silencio...
y desearte
en silencio...
y seguir así, seguir sin importar cuanto tiempo,
te quedes...

Puedo hoy, en este preciso momento,
llorar por mi falta de vos,
Puedo hoy, en este preciso momento,
alegrarme porque existís,
porque estás en mi vida,

Y porque puedo...

martes, 6 de diciembre de 2011

Bipolar?

No. No soy unicamente doblemente genial.

Un panteon de dioses y heroes se encuentra en mi sangre.

Zeus: mi lado masculino. Quien me lleva a pensar como hombre en situaciones que la gran mayoria de las mujeres utilizarian como claros ejemplos de feminidad-feminismo. Quien es fuerte, dominante, independiente, resolutivo y jefe. Tanto, que intimida a los hombres. Los asusta. Los empequeñece.

Venus: mi lado apasionado. Mi diosa interna del amor y seduccion. Atrapante, misteriosa y poderosa. Avasalladora, impasible. Caprichosa. Irresistible. Quien logra sus deseos y enloquece a sus amantes con su arte de amar. Penetrante, intensa. Insaciable.

Sekmet: mi lado oscuro. Poderosa reina de las fuerzas del Inframundo. Destructiva, vengativa. Maga oscura, hechicera. Capaz de dominar las tinieblas. Diosa de la guerra sin tregua.

Hipatia: sabia, maestra, guia. Una iluminada, estudiosa, sofisticada amante de las artes. Una mujer luchadora por sus ideas, juzgada por pensar distinto. Innovadora, pionera.

Nefertari: reina de mis tierras altas y bajas, acostumbrada al placer del lujo y el confort. Rodeada de fieles servidores, poderosa, temida. Bailarina del fuego, fiel devota hija de Isis. Bella amada de su faraon. Intocable.

Puedo seguir nombrando mi linaje, pero calculo que a esta altura aquellos que osan llamarme "loca" o "bipolar" o "inestable", ya habran entendido que si lo soy.

Y que amo serlo.

Y que todo el poder divino me acompaña.

Y que, por suerte, tengo piedad de los mortales comunes y corrientes que no se cuestionan nada y aceptan las reglas del juego sin sublevarse, matando el nacimiento de nuevas ideas y sentimientos.

Sigan por el mundo.

Por ahora, no hay castigo.


Envoye avec Windows Mobile d Movistar

lunes, 5 de diciembre de 2011

Mi luz y mi oscuridad

A veces, en equilibrio. Y muchas otras; sintiendo el prevalecer de una de mis dos mitades.

Mi mitad iluminada es hermosa. Me trae inspiración, paz, amor. Me hace tocar el cielo con las manos y brillar hermosa, valiente, decidida. Mi luz es intensa, y todo lo que toca lo convierte en oro. Es poderosa, encanta con sus energías y atrae hasta aquello que parece imposible.

Mi mitad oscura también es hermosa. Me trae sobrecogimiento, introspección y misterio. Me hace caer en un profundo vacío, solo para hacerme ver que puedo salir cuando quiero. Me otorga palabras mágicas secretas para realizar conjuros ancestrales, llamando a mis guías, quienes acuden en mi auxilio con sus dones  infalibles y reparan mi desespero. 

Soy compasiva y despiadada. Decidida y apocada. Tenaz e inconstante. Sensible y cerebral. 

Y en esta incesante dualidad alternante, me autocompleto. Soy mi propia alma dividida en dos, soy mi propio Yin y mi propio Yang. Un alma sola, que busca su compañera aún sabiendo que ya existe en sí misma. 

¿Como he de completar este vacío inexistente? ¿Cómo he de abrazar y conciliar mis antagónicas esencias? ¿Existirá un alma que se fusione en la mía y brinde cobijo a mi estable inestabilidad cíclica? 

Quizás continúe inclinando mis días hacia mi lado oscuro... o deje que la luz brille por momentos. 

O comprenda que siempre cuando baja el sol, prevalece la noche...

Hasta el nuevo amanecer de Ra.


Esta imagen capturada por el satélite EUMETSTAT nos permite dimensionar esta simetría a 36 mil km de altura y apreciar el sublime momento yin-yang espacial (Ometeotl  sideral) que corona este acontecimiento.
Aunque por otra parte también nos hace entender que pese a que individualmente y localmente existe casi siempre una mayor cantidad de luz o de oscuridad, globalmente, la luz y la oscuridad siempre se equilibran (en esa danza polar), anulando la dualidad en la suma de las partes.


sábado, 3 de diciembre de 2011

Una conversación conmigo

Hola, ¿cómo estás? Hace tantos días que no te miraba a los ojos, que no te hablaba. Estás linda, el pelo así te queda bien, me encantan tus mejillas sonrojadas.

¿Cómo pasaste estas semanas? Si, me imagino. Por momentos sentiste que el mundo se venía abajo. Ya lo sé. Aunque estaba lejos pude percibirlo. Algo así como una lluvia de pensamientos poco felices, miedo al olvido y pesar de resignaciones de sueños frustrados. Estuviste impasible, sin conciliar el sueño. Te costaba dormir ¿verdad?. Sí, también me lo imaginaba. Sentí que te pasaste noches enteras tratando de distraerte con imágenes vacías, que no se conjugaban para dar sentido alguno. Te ví con el corazón cuando derramaste lágrimas sobre tu almohada pensando, recordando, extrañando...

Uno de esos días miré al cielo. Era de noche, y había una hermosa luna llena con muchísimas estrellas a su alrededor, bailando felices en aquella inmensidad. Tu recuerdo vino a mi mente y sentí que quizás vos también estabas mirando aquel bello escenario, y que estábamos conectándonos de esa manera en la distancia. Me perdí en ese ensueño, me dejé llevar.

Creo que me dormí. Y creo que soñé con vos. Estabas más hermosa que nunca, con tu sonrisa alegre y tus brazos moviéndose por sobre tu cabeza, al ritmo de una melodía deliciosa que endulzaba tu alma y traía al presente sensaciones que habías dejado por ahí olvidadas. Te ví danzando con tus pies descalzos, sintiendo la tierra, cerrando tus ojos y dejando salir de tu boca notas armoniosas que expresaban amor. Amor del más puro, amor sin sufrimiento.

Me desperté. ¿Estabas a mi lado? Sí, miré a mi derecha y te ví. Te ví un poco cansada, algo te pasaba. No se si fue mi imaginación, pero hasta parecías una película en blanco y negro. Sin vida.

Salté de la cama, me paré a unos metros y contemplé ese cuerpo que yacía ahí, lamentoso, triste, desahuciado. Sentí entre rabia e impotencia, ganas de darte unas cachetadas para que te despertaras, ganas de abrazarte, de decirte que todo estaba bien. Que yo no me olvidé de vos, que nunca te dejé. Esa mezcla de ternura y ansiedad que tantas veces ocupó mi corazón y embriagó mi alma con versos melancólicos de besos no dados y sábanas frías. Seguí ahí, tenaz, mirándote. Era el momento de tomar una decisión.

O salgo corriendo, doy un portazo y te dejo ahí muriéndote. O me quedo a enfrentar a tu lado este momento, a darte la mano hasta que estés lista para dejarme ir sin rencor. Entonces me quedé.

Y te acompañé en tu pesar, te hice mimos, te dí placer. Te acurruqué y canté, te dí seguridad, te dí amor. Te ayudé a entender que se puede vivir sin sufrir. Que no es necesario el dolor. Que te merecés ser feliz.

Fue ahí cuando despertaste.

Y me miraste a los ojos, con los tuyos llenos de lágrimas y me dijiste "gracias". Y sentiste cómo la luz se movía por tu cuerpo y te daba energía vital, te llenaba de nuevas ganas de seguir adelante. Te sanaste, te elevaste. Encontraste tu paz.

Fue ahi cuando nos reencontramos.

Jimena, ¿cómo estás? Hacía tanto que no te escuchaba.

Hola alma mía, aquí estoy. Ya volvimos a ser una.

Otra vez.

jueves, 1 de diciembre de 2011

9 días por el mundo

Desde mi muerte simbólica, que ocurrió el día 23 de noviembre cuando pensé que estaba jodidamente bien jodida, mi espíritu se dedicó a vagar por el mundo, intentando reconectarse con mi cuerpo.

Durante las primeras horas deambulé en la oscuridad. Maltraté mi mente, la llené de recuerdos vacíos y de sensaciones devastadoras de soledad y temor. Grité con voz ahogada desde el fondo de mi sepulcro implorando por una mano liberadora que me salvara. Experimenté la ansiedad del futuro, del evitar el camino que se estaba abriendo delante mío. Y derramé lágrimas de furia, de incomprensión, de necesidad.

Entonces fue cuando recité las palabras mágicas que me libraron de los demonios y me ayudaron a abrir la puerta hacia el próximo paso. Fue cuando decidí enfrentarme conmigo misma, silenciar mi mente y mis pensamientos. No me gustó lo que ví. No me sentí cómoda.

Pero pasé.

Dejé que mis sombras me devoraran, que no dejaran ni un mínimo rastro de aquella que fui. Me dejé caer, me rendí ante el brutal golpe de los acontecimientos.

Luego hubo un tiempo en el cual me ausenté. De mí, de mi vida, de mi cotidianidad. Me escapé de la rutina, di vuelta el reloj ferozmente, obligando a sus agujas a circular en el sentido opuesto. Frené el tiempo, lo congelé.

Ahí fue cuando decidí soltarte la mano. Dejarte ir.

Ahí fue cuando decidí liberarme. Sanarme.

Ahora es el tiempo en el cual soy libre. En el cual las viejas estructuras fueron desarmadas y mis nuevos esquemas son más piadosos. Donde no hace falta sufrir, donde no hay dolores físicos ni emocionales. Donde aprendí cómo vivir conmigo misma.

Ahora que han pasado 9 días, me miro al espejo y me veo. La diosa interior ha despertado. Y es poderosa.

Maga del fuego, guerrera de la luz; se ilumina cuando baja el sol y renace permanentemente con cada amanecer.

Ahora que han pasado 9 días he regresado.

Bienvenida a tu nueva vida.