sábado, 31 de diciembre de 2011

31 de diciembre de 2011 - El final

Bueno, hemos llegado. Hoy es el último día del 2011.

A tan solo 4 horas del comienzo del fin, siento una mezcla de alivio con ansiedad, mezclados con ganas de quebrarme y llorar desmedidamente. Qué poético. Qué patético.

Y bueno, tengo que aprovechar lo poco que queda de la versión vieja de mí, antes de que den las doce y me convierta del todo en la hermosa mujer que soy; ya sin lamentos, sin dramas y sin miedos. Y aunque ustedes no lo crean, sí señores, es magia.

Con mi magia voy a hacer que exactamente a medianoche, todos los sapos se vayan de mi vida (los externos y los internos), los príncipes se queden del otro lado de la puerta (para no sumar más sapos de esos que quiero exterminar), el hada madrina pase por un detector de mentiras (porque ya no va a hacerme caer de nuevo en sus tentadores discursos adulterados), el más hermoso vestido blanco brillante se convierta en un divino DKNY negro al cuerpo, cortito y bien escotado, los zapatitos de cristal en unos Louboutin negros de charol con taco bien alto y la coronita dorada, en unos hermosos anillos y aros de Svarovsky.

Y así, todos los miedos arderán entre las llamas, quienes excitadas danzarán devorándose el corazón de aquellos monstruos conocidos, que se convirtieron en personajes de mi cotidianidad.

Y así podré mirarlos fijamente mientras se desintegran, y ya no sentir miedo.

Ha llegado la hora de hacer de mí quien realmente soy. De despertar a mi misma. De verme renacida, resurgiendo de mis pesares y dolores.

El 2011 se termina.

Y con él se van todas las penas. Las nuevas y las viejas. Los amores no cumplidos y los abandonados. Las peleas y los reproches. El odio y el deseo de venganza. Los malos amigos y sus intensos deseos de destrucción. Las envidiosas habladurías. Las energías de baja vibración, los fantasmas, los tinieblos.

Y mañana saldrá el sol, se levantará Ra, y voy a sentirlo como nunca antes lo he sentido en mi piel.

Esta noche voy a atravesar el Inframundo por última vez, voy a repetir mis conjuros y voy a ir librándome de cada una de las puertas que quieren atraparme en la infelicidad. Para salir triunfante y refortalecida, hija bendita de Isis, iluminada y poderosa. Porque soy una humana con alma de diosa. Una reina encarnada en un cuerpo mortal, cuya alma volará al encuentro de su conciencia; para poder regresar.

Ya sin enemigos, porque los he vencido a todos.

Ya sin penas, porque se han ido de mi corazón.

Ya sin miedos, porque me he entregado al destino.

Y cuando el ritual se termine, aquí me verán. Con mis ojos iluminados y mi boca fresca, con mis labios carnosos dispuestos a hablar la verdad, con el corazón limpio y las manos suaves, para acariciar y brindar amor.

Me verán aquí, parada entre toda la gente, pero sin ser una más. Hermosa y radiante, ya no habrán palabras ni imágenes, ni recuerdos ni acontecimientos que puedan volver a doblegarme.

Bienvenido 2012.

Estoy preparada.


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