domingo, 1 de enero de 2012

El primer día del último año del mundo

Y así se fue, el 1 de enero de 2012 pasó sin mucha fama ni gloria. Un día tranquilo, bastante caluroso y en el cual no recibí ni un llamado telefónico ni un mensajito de texto diciendo: "Feliz año nuevo".

Qué raro. Digo, porque todos nos desesperamos ayer (me incluyo) en esto de mandar mensajes con ambas manos a todos los conocidos. Y siguiendo los rituales típicos: mandarlos antes de las 11 pm, por si después se colapsan las líneas (ahora que lo pienso, si todos tomamos la precaución de enviar los mensajes y hacer los llamados antes de las 12 para evitar la congestión tecnológica, por qué igual las líneas funcionan mal? Supongo que aún existen aquellos que no lo pensaron, y recién lo aplican el año próximo, y bueno, así vamos, con los renovados avivados, tarde cada año. Ojo que el año que viene ya vamos a estar en otro plano, así que esta era la última oportunidad, se la perdieron), mandar algunos genéricos, estilo : Muchos éxitos para el nuevo año y que se cumplan todos tus deseos! (esos van para conocidos, o para los que mucho no queremos, pero queremos quedar bien), otros van personalizados y con mensajes subliminales: Que en el 2012 nos sigamos viendo!, y algunos deciden directamente llamar por teléfono, para asegurarse que el buen augurio quede grabado antes del fin del año.

Aunque después de la medianoche, también llegan algunos mensajes. Que son los que no salieron antes de las 12 y llegaron tarde (como esos que llegan a las 4 de la mañana), o son esos que mandan aquellos que se vuelven nostálgicos post-fuegos artificiales y post-brindis (que sí son capaces de mandarlos a las 4 de la mañana adrede, en un léxico ilegible). Yo, por ejemplo, estuve a punto de enviar un par, estilo melancólicos. Pero me detuve a tiempo y dije, nah, para qué? Si vamos a comenzar un nuevo año, que sea con una renovación verdadera. Sin dramas, sin escándalos. De eso también estaba tentada, de mandarme la gran Jimena y ocasionar un hermoso caos apenas comenzado el año. De hacer estallar una bombita y arruinarle la vida a algunos, cosa que arranquen el año con rupturas y discusiones. Pero me contuve. Porque dije que en el 2012 iba a ser buena.

La cuestión es que hoy fue un día pacífico. Si no fuera por esta herida de lado a lado que tengo en mi abdomen, hasta podría confesar que soy feliz. Pero los puntos me tiran y me duelen, así que también me duele un poquito la cabeza y algo de mal humor ronda.

Lo destacado del día es que en ningún momento tuve pensamientos enroscados. De esos que me acosan y no me dejan dormir, o me enfurecen, o me dan tristeza. Mi mente también estuvo pacífica. No me acordé de nada ni de nadie, ni extrañé nada ni a nadie, ni lloré por alguien o algo. Eso, es mucho.

Si mañana continúo así, voy a ocuparme un ratito de pensar en algo que me impulse a crear una película. Me asusta esta otra versión de mí, demasiado serena para mi gusto. Necesito adrenalina salvaje.

O, si el mal humor me gana, voy a tirar mi bomba y salir corriendo.

Jaja, no tengo cura.

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