miércoles, 4 de enero de 2012

Quizás me equivoqué

Son más de las 3 de la mañana y no puedo dormir. No solo eso, sino que tampoco puedo dejar de llorar.

Hacía rato que no lloraba así, desconsoladamente. Con tanta angustia.

Todos los recuerdos cayeron sobre mí como lluvia ácida. Me revolvieron el alma hasta dejarme así, totalmente desarmada. Y repensando. Volviendo hacia atrás y pensando si tomé la decisión correcta. Si en realidad no habrá sido que estuve ciega, que pensé lo que no era, que exageré la situación. Si dí por sentado que la realidad era así, cuando no lo era, cuando yo estuve manipulándola todo el tiempo y viéndola desde mi óptica únicamente.

Trato de recordar si en algún momento cambié la perspectiva y salí de nuestras escenas para observar objetivamente lo que sucedía, o si siempre reaccioné sanguíneamente, como soy yo, intempestiva y explosiva. Sin pensar, sin reflexionar, sin prever.

Quizás me equivoqué y te perdí, cuando eras lo único cierto que tenía en mi vida. Te saqué de mi corazón casi obligada, porque estaba harta de sufrir. Porque las situaciones no eran como yo quería, porque perdí la paciencia, porque me olvidé de todo lo vivido. Quizás me equivoqué. Porque perdí la ilusión y la fe.

Tanto que hasta hoy, luego de casi 3 meses, no te lloré. Hasta esta noche. Donde te lloro y te recuerdo. Donde tu voz resuena en mi mente y me río, porque por momentos era tan suave... y la única con la habilidad de calmarme.

¿Cuándo fue que todo giró? ¿Cómo pasamos de desearnos tanto a sernos completamente indiferentes? ¿Por qué se escurrieron entre mis manos aquellos sueños de mujer y madre, y cayeron al piso estrepitosamente,  convirtiéndose en imágenes intolerantes? ¿Cuándo dejé de creer en el amor?

Quizás tendría que haberte escuchado más. O haberte hablado de otra manera. O haber seguido buscando otras opciones.

No sé.

Pero ahora, que me duele la herida de la fuerza que estoy haciendo para aguantarme el llanto, que tengo los ojos hinchados y casi cerrados, que me siento sola y vulnerable, ahora que parece que las cosas van cambiando, que voy creciendo y pensando distinto, que trato de hacer mi vida como puedo... ahora tu presencia invisible se hace carne y quiere devorarme.

Quizás el Universo conspiró una vez más para que yo siga aprendiendo a superar mi karma relacionado al amor.

O quizás, simplemente... me equivoqué.

No hay comentarios: