domingo, 29 de abril de 2012

De eso no se habla

No se habla de eso que no decimos
Porque sabemos que existe
En el silencio
Pero no hablamos de eso
Porque esta restringido

Y nos callamos, y nos miramos
Pero nada decimos,
Y en ese aire que respiramos
Estan las palabras que no decimos
Y los pensamientos que atesoramos

Entonces algunos creen que no sabemos
O que nos han ganado
Porque desconocen lo que no decimos
Y ni imaginan lo que pensamos

Pueden escribir frases provocadoras
O inclusive, hablar a nuestras espaldas
Pero nunca sabran lo que sabemos
Ni todos los secretos que guardamos

De eso no hablamos porque es nuestro
Porque aunque no se mencione, existe y late
Y si quieren quitarnoslo, pues vengan

Y me quiten los ojos
Y te quiten la lengua
Y me torturen buscando lo que callo y no digo
Y revuelvan tus venas para ver si te entregas

Y que inventen un arma,
Durante dias y meses
Que les permita leerme

Lo que callo y no digo
Lo que pienso y conozco

Lo que puede matarte
O desterrarte
O hundirte...

Lo que sabemos pero callamos
Lo que sentimos pero ocultamos
Lo que te hacemos creer...

Inocente objeto...
De tu propia mentira

Enviado desde mi BlackBerry de Movistar (http://www.movistar.com.ar)

viernes, 27 de abril de 2012

Enamorada de la diversidad

Cuando estaba estudiando en el profesorado, siempre me llamó la atención el tema de la Diversidad. En ese momento se enfocaba principalmente en la variedad cultural en el aula y como trabajar con ella, pero el asunto por supuesto era mucho más extenso en contenidos.

Claro que yo, con mi particular estilo de aprendizaje Wikipedistico - entiéndase como una sucesión irrefrenable de curiosidad+excesiva necesidad de acaparamiento de ideas - saltaba de un hipervínculo mental a otro, y así fue como terminé aprendiendo mucho sobre el tema.

En fin, cuestión que ahora estoy sentada en un bar, disfrutando de mis días de libertad y sin mirar el reloj ni un poquito, rodeada de mis libros y mi mini compu rosa; y así mientras me tomo un capuchino gigante, veo a una pareja sentada a unos 20 pasos de donde estoy yo, mirándose con unos ojos de perritos enamorados terribles.

No se bien cómo son los ojos de perritos enamorados, pero me imagino a los de La Dama y el Vagabundo y me dan ternura.

Entonces me acordé de la Diversidad.

Están sentados uno al lado del otro bien cerquita, pero no uno arriba del otro de forma molesta para la vista ajena, sino con dulzura. Ella lo mira y se sonríe, se sonroja y baja la mirada. Él se le acerca, pero no la invade. Y así están, charlando con palabras y también con sus silenciosas miradas.

Ella tiene unos cuarenta y pico de años, quizás 50. Él también.

Ella parece una actriz de alguna película de Yimou Zhang, con sus ojos rasgados, rostro redondo con mejillas rosadas, peinado recogido.... hasta puedo imaginarla con un hermoso Tsumami Zaiku que confeccionó durante horas, delicadamente para su cita.

El es de piel morena, casi de color oliva, con rasgos marcadamente mediterráneos, quizás de Marruecos? Ojos profundos, oscuros y bellas pestañas.

Vaya uno a saber cuál es la historia detrás de este encuentro. Serán furtivos amantes, escondiéndose de la luz del mundo para susurrarse al oído sus pasiones? Serán dos nuevos creyentes en el amor, que decidieron bajar las barreras defensivas de la soledad y darse la oportunidad de experimentarse? Serán un dúo de permanentes-enamorados, que llevan años redescubriéndose?

No importa cuáles son sus memorias, a mis ojos se ven como una obra de arte del Romanticismo.



Diálogo del Tigre y el Dragón - Ang Lee, año 2000

Li Mu Bai ha sido envenedado con un dardo y agoniza. Yu Shu Lien está con él, acompañándolo.

Yu: Mu Bai, aguanta. Dame una esperanza...
Li: Shu Lien...
Yu: Guarda tu energía...
Li: My vida se está yendo... Sólo me queda una respiración
Yu: Úsala para meditar. Libérate de este mundo tal como has sido enseñado. Permite que tu alma se eleve en la eternidad con tu último aliento. No lo desperdicies... por mí.
Li: Ya he desperdiciado mi vida entera. Quiero decirte con mi último aliento... Que siempre te he amado. Prefiero ser un fantasma, a la deriva a tu lado... como un alma condenada...que entrar al cielo sin ti. Por tu amor... nunca seré un espíritu solitario

Yu llora
Lo besa gentilmente
Li cierra sus ojos





miércoles, 25 de abril de 2012

La antítesis del Nirvana

Cada vez me resulta más difícil vivir de este lado del mundo.

Siempre fui una persona muy sensible, emocionalmente frágil ante las agresiones y susceptible a la maldad humana. Pero últimamente, siento que todo lo anterior abunda en demasía.

Es como estar en un tablero de ajedrez, donde aunque no me interese jugar, me veo obligada a sufrir los ataques permanentes de los peones ajenos, que embisten furiosamente contra mi reino. 

Dicho más directo: están en el samsāra permanente, disfrazado de chisme, de falsedad; y con el ego más alto que lo que sus ojos pueden llegar a ver. 

En mi práctica de la compasión, los miro y me concentro para no desearles nada negativo (ya el karma se encargará en un futuro próximo de reacomodar los ejes), y hasta siento pena por su avidyā - que en sánscrito significa algo así como "ignorancia, el no-entendimiento de los fundamentos naturales de la realidad"

Todo en este camino es parte de desarrollar la habilidad de la liberación, del dejar ir, del vaciarse para ver que el mundo de Mayā es relativo, pasajero y cambiante. Y que aunque sintamos la necesidad de recurrir a médicos espirituales para que nos ayuden a alcanzar nuestros deseos caprichosos, la única forma de alcanzar nuestro equilibrio es reencontrándonos en la sabiduría de nuestro corazón, y desprendiéndonos de aquellos deseos que van en contra de la felicidad o el bienestar de los demás seres humanos.

Estoy lejos, muy lejos de alcanzar mi iluminación total. Pero al menos estoy en el camino y ya retiré mis tropas de ataque hace tiempo. Ya no lucho una guerra inventada sólo en mi imaginario, contra enemigos que son tan sólo el fantasma de actitudes y posturas que intentan distraerme y obstaculizar mi meta. 

Entonces, pido que se respete mi paz y mi serenidad, sin ensuciarme. 

El resto queda en manos de la rueda del Dharma. 

Por suerte, en poco tiempo estaré del otro lado del mundo.




jueves, 19 de abril de 2012

En un mundo ocupado

Es el año 3,100 y todos los humanos viven muy ocupados.

No hay tiempo para dormir, aún cuando hemos evolucionado tanto y ahora sólo necesitamos 4 horas para recargar nuestras mentes al máximo nivel de energía. Pero nadie duerme 4 horas, eso sería considerado como pereza.

Cada uno de nosotros, tanto hombres como mujeres, fuimos provistos de teléfonos holográficos inteligentes, un  transbordador espacial V-7435 y una casa anti rayos Ultra Violeta y Lluvia Ácida, de dos habitaciones. El Ojo Supremo nos da todo lo que necesitamos para ser mas y mas productivos.

Normalmente dormimos 2 horas, bebemos nuestros 100 ml. de agua por la mañana, y comemos nuestros 50 gr. de cereal en el desayuno. La falta de agua ha sido un problema desde el año 2300; por lo que cada porción es racionalizada, estamos bajo un control estricto para no romper con las regulaciones alimenticias.

Es muy bueno que los científicos pueden manipular libremente nuestros códigos genéticos cuando sea; de esa forma cuando alguno de nosotros siente la necesidad de más alimento o se siente más sediento, con una cirugía genética muy básica este problema puede ser resuelto. Yo he tenido más de 10 cirugías y ahora soy una persona totalmente adaptada al sistema.

No podemos tener hijos por medios naturales, solamente los criamos en laboratorios; allí se quedan hasta que cumplen 13 años, edad en la cual comienzan a ser productivos para nuestra sociedad.

Las escuelas ya no existen. He leído en algunos textos antiguos que aquellos era lugares donde la gente solía ir para adquirir conocimientos. Suena interesante, probablemente nuestros ancestros lo disfrutaron.

Ahora podemos colocar microchips a nuestro dispositivo de alimentación cerebral, y todos los contenidos se transfieren allí directamente; de esa forma accedemos a cualquier tipo de información en segundos. Eso hace que este mundo sea muy competitivo. Luchamos para comprar los últimos y más nuevos microchips. Cada año, el Ojo Supremo lanza nuevos sets, que son muy caros. Pero entendemos que es para nuestro bienestar, y bueno para los niveles de rendimiento.

Nuestro dinero no es como el antiguo, no tenemos ni billetes ni monedas. Controlamos miles de medios electrónicos, como tarjetas plásticas digitalizadas (el plástico ya no está disponible en la Tierra), papeles con valor de oro virtual y tickets de oxígeno. Ellos son muy valiosos, el oxígeno es un bien muy preciado.

Y sólo está disponible en grandes cantidades para aquellos que trabajan sin descanso y sólo duermen 1 hora por día.

Pero el bien más precioso y valioso, es el amor.

Leí en uno de mis microchips que durante el siglo XXI la gente solía tener amor en grandes cantidades. Y que lo manifestaban de diferentes formas; besándose (que es aparentemente el acto de tocarse los labios mutuamente, entre dos seres humanos), tomándose las manos, abrazándose y compartiendo sus vidas, hasta inclusive vivir juntos en un mismo recinto. También solían comunicarse mucho entre ellos, enviándose mensajes cortos con sus rudimentarios teléfonos, haciendo llamadas físicas mediante el discado de números en un dispositivo, y también escribiéndose emails.

Me resulta muy difícil imaginar ese escenario, ahora nosotros tenemos prohibida cualquier interacción física, por motivos de salubridad. Podríamos comenzar una pandemia, como aquella a la que sobrevivimos hace dos años, cuando un rebelde decidió romper una ventana y permitir que el aire ingrese en la sala de reuniones de la oficina en la cual se encontraba. La mayoría de los humanos allí murieron luego de respirarlo, ya que no estaba sanitizado como el que nos provee el Ojo Supremo. Y los sobrevivientes traspasaron el virus a otros seres humanos y así el caos se desató.

Se dice que el amor en aquel entonces también podía curar enfermedades del corazón. Y tormentos mentales. Y que era motivo por el cual muchas personas disfrutaban sus vidas. Amándose, los humanos se entregaban completamente unos a otros, ayudaban a aquellos en necesidad, compartían tiempo con sus"familias" (un grupo de gente de la misma especie sanguínea), asistían a cenas y fiestas con "amigos", viajaban a lugares donde podían respirar al aire libre, tales como las llamadas "montañas" o "playas". El amor estaba en todos lados. Era un sentimiento natural que crecía del interior de las personas.

Pero aparentemente, también existía otro grupo de gente que decidía pasar la mayor parte de su tiempo trabajando, eligiendo no estar con sus "seres amados" demasiado.

Supongo que nosotros somos sus herederos.

In a busy world

It is the year 3,100 and all the humans live very busy.

There is no time for sleeping, even when we have evolved so much and now we only need about 4 hours to refill our minds to the maximum energy level. But no one sleeps 4 hours, that would be considered as sloth.

Each one of us, both men and women, were provided with a holographic smart phone, a V-7,435 space shuttle car and a two bedrooms anti V-rays and acid rain house. The Supreme Eye gives us all we need to be more and more productive.

We normally sleep 2 hours, drink our 100 ml of morning water and eat our 50 gr. cereal breakfast. Lack of water has been a problem since the year 2,300 so every portion is rationalized, we are under strict control not to break the rules related to feeding.

It is a good thing that scientists can freely manipulate our genetic codes whenever; that way if one of us starts to need more food or gets more thirsty, with a very basic genetic surgery this issue can be resolved. I have had about 10 surgeries myself; and now I´m a totally adapted to the system person.

We can´t have children by natural ways, so we only grow them in laboratories, where they stay until the age of 13, when they start being productive for our society.

Schools don´t exist anymore. I read on some ancient texts that those were places where people used to go and acquire knowledge. It sounds interesting, probably our ancestors enjoyed it.

Now we can connect microchips to our brain-breeder device, and all the content transfers to it directly; so we can access to any sort of information in a matter of seconds. That makes this world very competitive. We struggle to buy the latest microchips. Each year the Supreme Eye releases new sets, which are very expensive. But we understand it is for our own wellness and also good for the performance levels.

Our money is not like the Ancient one, we have no coins or bills. We control thousands of e-means, such as digitalized plastic cards (plastic is no longer available on Earth), virtual gold worth papers and oxygen tickets. Those are very valuable, oxygen is a precious good.

And it´s only available in huge quantities for those who work-non-stop and sleep only 1 hour. 

But the most precious and worthy good, is love. 

I read in one of my microchips that during the XXI Century, people used to have love in big amounts. And they manifested it in different ways, such as kissing (which is apparently and act of touching lips between two human beings), holding hands, hugging and sharing their lives, even living together. They also used to communicate quite a lot with each other, by sending short messages with their rudimentary phones, making physical calls, like dialing numbers on a device, and also writing emails.

I found those hard to imagine, we now can´t have any sort of physical interaction, because of health reasons. We could start a huge pandemic, like the one we survived two years ago, after a rebel decided to break a window and let the air come in an office meeting room. Most humans in there died by breathing it, as it was not sanitized like the one The Supreme Eye provides us. And those who survived transferred those viruses to other humans and so the chaos started.

It is said that love back then could also heal heart illnesses. And mental troubles. And that it was the motive for many people to enjoy life and be happy. By loving each other, humans used to give themselves entirely to other human beings, help those in need, share time with their “families” (a group of people from the same blood specie), have dinners and parties with “friends”, travel to areas where they could breath in open-air spaces, such as the so called “mountains” or “beaches”. Love was everywhere, and no one had to pay for it. It was a natural feeling growing from the inner of humans.

But apparently, there were also some other people who decided to spend most of their time working and who chose not to be with those “loved ones” much.

I guess we are their heirs.  

sábado, 7 de abril de 2012

Vigilada

Ultimamente estoy inspiradísima para dar títulos de best sellers. Sería apropiado escribirle a Tom Clancy o a Dan Brown con las sugerencias, y quizás me hago unos pesitos.

Aquí viene el quid del post: ¿se ha despertado una ráfaga de paranoia en mi ya bastante patológica mente o el fantasma del pasado husmea mi territorio y me vigila en silecio, agazapado? Hmm....

Esta pregunta me recuerda a lo que tantas veces charlé con mi abuela y con amigos, en referencia a mis temidos no-amigos intergalácticos (y generalmente después de mirar alguna película o documental en donde los filman): ¿Quién va a creerle a alguien que diga haber experimentado una abducción extraterrestre, o un contacto del tercer o cuarto tipo; aún si aquello fuese verdad? Ah, ya me acordé, la charla vino a raíz de la película Contacto del Cuarto Tipo, no la vean, es terriblemente terrorífica.

Bueno, yo estoy en la misma situación. No, no, no estoy diciendo que me llevaron a pasear en OVNI, estoy diciendo que no puedo distinguir si realmente estoy siendo vigilada o si me volví una paranoica. Y tampoco hablo de aliens vigilantes, hablo de terrícolas bien humanos.

Rarez.

Porque los aliens me dan miedo, pero los fantasmas no. Es más, aprendí a lidiar con ellos. Y no me hacen nada.

Entonces, es probable que no tenga que preocuparme. Aunque allí queden los rastros, serán tomados solo como huellas de un peregrino perdido que cayó por aquí cuando en realidad quería ir por otro lado...

Compasión.

Y a tratar de mantener la calma...


viernes, 6 de abril de 2012

El colectivo del olvido

Hace como 30 minutos que voy viajando en el colectivo del olvido. Donde la gente se olvida de ser gente y donde los "juegos del hambre" parecen tan solo una debil interpretacion infantil de la absurda lucha de egos de nuestra especie.

Estoy en medio de una jungla movil, llena de animales salvajes que solo se muestran mas y mas agresivos y despiadados por conseguir su trozo de pertenencia. Por lograr impresionar a sus pares y demostrar algun tipo de superioridad adaptativa. Donde solo gana el mas fuerte y donde los desprotegidos, son aniquilados.

La piedad no es conocida en el reino animal, es una caracteristica que nos distingue como seres humanos.

Pero lamento informarles que hay muchos que desconocen la compasion, y que prefieren ver como los menos favorecidos son desplazados.

Si llevamos este escenario a la vida misma, creo que muchos de nuestros padecimientos son autoexplicados.

Es la lucha por un asiento.

Es la lucha de la esencia del ser humano contra ellos mismos.
Enviado desde mi BlackBerry de Movistar (http://www.movistar.com.ar)

Tu escribes, el escribe.... yo escribo?

Claro que escribo.

Y después de 26 días, vaya si tengo para escribir.

Un lapsus de "tantas cosas" que han estado ocurriendo en mi actual encarnación, me mantuvieron "ocupada" en algunos quehaceres más mundanos y menos creativos, pero he sobrevivido una vez más. Ya estoy empezando a pensar seriamente en que tengo sangre felina; por lo de las siete vidas digo. Aunque ya a esta altura del 2012, ciertamente llevo más de siete vidas perdonadas, así que o vine con bonus track o más que sangre felina tengo algunas gotas del contenido del Cáliz de la Inmortalidad que Harrison Ford le dió a su papá Sean Connery en Indiana Jones.

No se asusten, no tengo un delirio de indestructibilidad de X-men, sigo con los mismos delirios de siempre, esos que ya conocen; pero un poco más medidos. Debe ser la edad. Es cierto eso que decían los que eran "grandes" cuando yo tenía 15 años, que anunciaban con una visión bastante deprimente el futuro "cambio inevitable" de volverse adulto. Y si bien no es tan deprimente, hay algunas cuestiones que ya no funcionan como antes; por ejemplo, elegir la paz a la exaltación permanente del espíritu. No, no, tampoco tengo delirio místico. Pero es cierto. Estoy mucho menos belicosa, y las injusticias me afectan igual de mal, pero puedo procesarlas de un modo menos agresivo para mi mente-cuerpo-espíritu.

Han sido días en los cuales me sentí como Locke cuando tiene que mover la isla de Lost. Perdón para aquellos que se perdieron la serie, pero la comparación, vale. Les digo otra, me sentí como Odiseo luchando contra todas las contrariedades que le impedían su regreso a Ítaca. Pero como un Odiseo estilo el Hombre Araña contra su Némesis, una lucha cuerpo a cuerpo contra mi misma. La última.

Y gané.

Claro, ahora ustedes se preguntan quién ganó, porque si soy yo contra mi misma, quién ganó? Bueno, es obvio no, gané yo. Fue la última gran batalla, como la del Último Samurai. Morir con honor, llegar al jardín de flores de loto y disfrutar de la paz.

Siempre es fácil perder la razón, volverse aún más loco y actuar en consecuencia. Expresar violentamente las insatisfacciones y caer en la tentación de la vulgaridad de la crítica despiadada, las redes de la soberbia y  la complacencia desmedida de los que parecen ser deseos irresistibles; son acciones propias de un camino bastante sencillo de recorrer. De hecho, he estado allí durante mucho más tiempo del que me hubiese gustado estar.

Pero lo que no es nada fácil es aprender a experimentar el desapego. El vacío.

Ya lo había hecho también antes. Cuando me animé a sentir el vacío, cuando me obligué a superar mi conciencia y neutralizar mis emociones. Sin estar apegada a nada, ni siquiera a mi misma.

Porque en ese vacío ya no hay sufrimiento. Si no existe nada, no hay origen del padecimiento, no hay dolor, ni incremento ni disminución del mismo, ni fin del sufrimiento. Ni acumulación, ni entendimiento. Porque no hay necesidad de alcanzar nada, entonces la mente es libre. Y entonces, ya no hay miedo. Y si no hay miedo, todos los pensamientos originales, que eran perturbadores y estaban hundidos en el sufrimiento, pueden ser dejados atrás.

Esta vez fue igual, pero conseguí ir unos pasos más arriba en este nuevo y encantador camino que decidí recorrer. Y aquella batalla fue la última contra mi misma. Porque ahora elegí no lastimarme más.

Así que, estoy de regreso.

Gracias por seguir ahí esperándome.



No puedo volver al ayer, porque ya soy una persona diferente.

Lewis Carroll