jueves, 19 de abril de 2012

En un mundo ocupado

Es el año 3,100 y todos los humanos viven muy ocupados.

No hay tiempo para dormir, aún cuando hemos evolucionado tanto y ahora sólo necesitamos 4 horas para recargar nuestras mentes al máximo nivel de energía. Pero nadie duerme 4 horas, eso sería considerado como pereza.

Cada uno de nosotros, tanto hombres como mujeres, fuimos provistos de teléfonos holográficos inteligentes, un  transbordador espacial V-7435 y una casa anti rayos Ultra Violeta y Lluvia Ácida, de dos habitaciones. El Ojo Supremo nos da todo lo que necesitamos para ser mas y mas productivos.

Normalmente dormimos 2 horas, bebemos nuestros 100 ml. de agua por la mañana, y comemos nuestros 50 gr. de cereal en el desayuno. La falta de agua ha sido un problema desde el año 2300; por lo que cada porción es racionalizada, estamos bajo un control estricto para no romper con las regulaciones alimenticias.

Es muy bueno que los científicos pueden manipular libremente nuestros códigos genéticos cuando sea; de esa forma cuando alguno de nosotros siente la necesidad de más alimento o se siente más sediento, con una cirugía genética muy básica este problema puede ser resuelto. Yo he tenido más de 10 cirugías y ahora soy una persona totalmente adaptada al sistema.

No podemos tener hijos por medios naturales, solamente los criamos en laboratorios; allí se quedan hasta que cumplen 13 años, edad en la cual comienzan a ser productivos para nuestra sociedad.

Las escuelas ya no existen. He leído en algunos textos antiguos que aquellos era lugares donde la gente solía ir para adquirir conocimientos. Suena interesante, probablemente nuestros ancestros lo disfrutaron.

Ahora podemos colocar microchips a nuestro dispositivo de alimentación cerebral, y todos los contenidos se transfieren allí directamente; de esa forma accedemos a cualquier tipo de información en segundos. Eso hace que este mundo sea muy competitivo. Luchamos para comprar los últimos y más nuevos microchips. Cada año, el Ojo Supremo lanza nuevos sets, que son muy caros. Pero entendemos que es para nuestro bienestar, y bueno para los niveles de rendimiento.

Nuestro dinero no es como el antiguo, no tenemos ni billetes ni monedas. Controlamos miles de medios electrónicos, como tarjetas plásticas digitalizadas (el plástico ya no está disponible en la Tierra), papeles con valor de oro virtual y tickets de oxígeno. Ellos son muy valiosos, el oxígeno es un bien muy preciado.

Y sólo está disponible en grandes cantidades para aquellos que trabajan sin descanso y sólo duermen 1 hora por día.

Pero el bien más precioso y valioso, es el amor.

Leí en uno de mis microchips que durante el siglo XXI la gente solía tener amor en grandes cantidades. Y que lo manifestaban de diferentes formas; besándose (que es aparentemente el acto de tocarse los labios mutuamente, entre dos seres humanos), tomándose las manos, abrazándose y compartiendo sus vidas, hasta inclusive vivir juntos en un mismo recinto. También solían comunicarse mucho entre ellos, enviándose mensajes cortos con sus rudimentarios teléfonos, haciendo llamadas físicas mediante el discado de números en un dispositivo, y también escribiéndose emails.

Me resulta muy difícil imaginar ese escenario, ahora nosotros tenemos prohibida cualquier interacción física, por motivos de salubridad. Podríamos comenzar una pandemia, como aquella a la que sobrevivimos hace dos años, cuando un rebelde decidió romper una ventana y permitir que el aire ingrese en la sala de reuniones de la oficina en la cual se encontraba. La mayoría de los humanos allí murieron luego de respirarlo, ya que no estaba sanitizado como el que nos provee el Ojo Supremo. Y los sobrevivientes traspasaron el virus a otros seres humanos y así el caos se desató.

Se dice que el amor en aquel entonces también podía curar enfermedades del corazón. Y tormentos mentales. Y que era motivo por el cual muchas personas disfrutaban sus vidas. Amándose, los humanos se entregaban completamente unos a otros, ayudaban a aquellos en necesidad, compartían tiempo con sus"familias" (un grupo de gente de la misma especie sanguínea), asistían a cenas y fiestas con "amigos", viajaban a lugares donde podían respirar al aire libre, tales como las llamadas "montañas" o "playas". El amor estaba en todos lados. Era un sentimiento natural que crecía del interior de las personas.

Pero aparentemente, también existía otro grupo de gente que decidía pasar la mayor parte de su tiempo trabajando, eligiendo no estar con sus "seres amados" demasiado.

Supongo que nosotros somos sus herederos.

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