sábado, 7 de abril de 2012

Vigilada

Ultimamente estoy inspiradísima para dar títulos de best sellers. Sería apropiado escribirle a Tom Clancy o a Dan Brown con las sugerencias, y quizás me hago unos pesitos.

Aquí viene el quid del post: ¿se ha despertado una ráfaga de paranoia en mi ya bastante patológica mente o el fantasma del pasado husmea mi territorio y me vigila en silecio, agazapado? Hmm....

Esta pregunta me recuerda a lo que tantas veces charlé con mi abuela y con amigos, en referencia a mis temidos no-amigos intergalácticos (y generalmente después de mirar alguna película o documental en donde los filman): ¿Quién va a creerle a alguien que diga haber experimentado una abducción extraterrestre, o un contacto del tercer o cuarto tipo; aún si aquello fuese verdad? Ah, ya me acordé, la charla vino a raíz de la película Contacto del Cuarto Tipo, no la vean, es terriblemente terrorífica.

Bueno, yo estoy en la misma situación. No, no, no estoy diciendo que me llevaron a pasear en OVNI, estoy diciendo que no puedo distinguir si realmente estoy siendo vigilada o si me volví una paranoica. Y tampoco hablo de aliens vigilantes, hablo de terrícolas bien humanos.

Rarez.

Porque los aliens me dan miedo, pero los fantasmas no. Es más, aprendí a lidiar con ellos. Y no me hacen nada.

Entonces, es probable que no tenga que preocuparme. Aunque allí queden los rastros, serán tomados solo como huellas de un peregrino perdido que cayó por aquí cuando en realidad quería ir por otro lado...

Compasión.

Y a tratar de mantener la calma...


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