lunes, 7 de mayo de 2012

Mi pequeño mundo, a punto del Big Bang

Así es mi mundo, pequeño. Loco y pequeño.

Donde me siento por las tardes a leer cosas que mucha gente no lee; donde veo películas que a mucha gente no le gustan y donde como vegetales y prendo sahumerios. En mi pequeña casa, donde apenas entramos la cama, la tele, mi mini compu rosa, mis libros y yo. Y ahora la plantita de incienso.

Donde mando mensajes de texto locos a mi abuela, le pregunto por los chinos y los japoneses-vietnamitas, y donde los domingos voy a comer alguna exquisitez preparada por sus manos. Qué te pasa gorda, estás nerviosa? Ja, y de paso te llevo pilas de ropa sucia, porque no tengo lavarropas. Pero no te molesta, compartimos nuestros códigos como siempre. Salimos a la tarde y tomamos café. O caminamos por ahí y compramos libros. O miramos vidrieras. O nos vamos al cine. Que lindas que son las tardes de este otoño bondadoso de Buenos Aires, que nos han regalado tantos momentos lindos juntas. Ojalá pudiera estirar un poquito más el tiempo para pasar más días así, para disfrutar cada hora, sin estar ya nunca más presa en el alma y sufriendo, sino disfrutando de la libertad y la compañía que nos brindamos; porque eso me llevo conmigo en mi corazón. Las buscapinas después de comer a lo loco y los té de hierbas digestivas. Las siestitas de la tarde. La radio prendida con tus partidos de fútbol bajitos. Tus mimos de siempre y tu energía 100% para hacerme algún capricho, tomarte el colectivo y venir a verme o escuchar mis locuras por teléfono a la madrugada, cuando me agarra el ataque de caspa.

Sí es difícil. Un mundo pequeño que está a días de la explosión que lo convertirá en un Universo, bueno, sí, tengo un poco de miedo. Qué susto, como cuando no dormía porque pensaba que los extraterrestres iban a venir a secuestrarme. O cuando te dan los ataques de dolor de espalda o de panza y me hacés salir el corazón por la boca.

Está bueno crecer, digamos que tiene sus pro y sus contra, pero en general está bueno. Como que uno se convierte en un "otro adulto" y ya, pasas a otra categoría de asociados al club de la vida. Y hay que aguantarse algunos sentimientos solito, como para seguir creciendo.

Igual, mi mundo siempre va a ser pequeño. Simple. Como yo.

Donde mi vieja me hace las uñas y experimentamos cosas nuevas con los colores y los acrílicos y los geles, y después de 20 mil horas, cuando ya ni vemos con la luz de la lámpara, listo, me agoto y digo "bueno ya, me voy". O cuando te quedás a dormir y te reto por alguna pavada, que bruja que soy. Pero no me olvido de todos los detalles en los que estás para mí, ni en todos esos días mortales que pasamos con el post-cirugía de huevo gigante. O las noches que bailamos descontroladamente al ritmo de David Guetta. Me llevo muchas risas y hermosos recuerdos en mi corazón.

Y sí, estoy un poco asustada. No tanto como cuando me llevaban en la camilla para el quirófano, o cuando el Dr. Fumagalli me hablaba del tatuaje del escarabajo para entretenerme hasta que la anestesia me durmió. Pero tengo un 20% de susto.

En realidad, es una mezcla de emociones. Por un lado, el saber que soy completamente feliz y que por fin, luego de tanta vida, tanto remo, tanto darme el remo por la cabeza, tanto partir remos en la cabeza de otros, tanto quedarme sin remos, sin fuerza para remar o sin agua y miles de remos... por fin ahí estoy en un barquito lindo que navega por mar calmo, sol, calorcito, piña colada y capelina de diva. Y por otro lado, el barquito que se aleja de la costa conocida, donde las veo a ustedes que me dicen chau con la manito y se hacen chiquititas en la distancia....

Y que va a pasar después del Big Bang? No tengo ni la más mínima idea, como dice mi psicóloga, no podemos hacer futurología.

Pero el pequeño mundo, mi pequeño Otro Mundo está cerca de convertirse en un Universo, lleno de nuevos planetas, de estrellas que iluminarán mis pasos y de agujeros negros que intentarán devorarme.

No me puedo quejar, esta vida ha sido muy buena conmigo.

Es una encarnación más que piadosa, me ha rodeado de amor y de buena gente.

Abróchense los cinturones.

En unos pocos días verán la gran explosión.

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