miércoles, 5 de junio de 2013

Establemente insomne, inestablemente despierta

Un buen titulo para describir mi vida desde hace ya unos cuantos meses.
Vivo insomne de noche y dormida de día. Soy una criatura nocturna.
Alguna vez me dedique a pensar los posibles motivos que me impiden conciliar el sueño durante las horas "normales", esas en las cuales el 95% de los humanos duermen, y yo estoy bien animada. Pero sola como hongo malo, imposibilitada de sublimar mi conversación/ansiedad; ya que todos eligen la almohada.
Claro que luego ya deje de pensar. Eso y otras cuestiones también, porque llegue a la conclusión que de tanto pensar, me agotó y no resuelvo nada.
Creo que existen situaciones que no admiten explicación racional alguna.
Por ejemplo, el asunto del amor.
Eso si que no lo entiendo ni lo entenderé. Es un misterio aun mas enorme que el de mi insomnio. O, como a mi me gusta llamarlo, "patrón de sueño segmentado". Suena mas bonito y menos común.
Vuelvo sobre el tema del amor porque me perturba desde hace una semana.
Venia bien, enfocada en otros rumbos, acelerada y activa. Pero ya anduvo por mi aura algún oscuro disfrazado de una copia barata de Cupido; que me lanzo un par de flechas y me desestabilizó.
No me malentiendan, no me enamoré. Ni loca. Me confundi.
Y tampoco es una confusión nueva, digamos que agregue mas confusión a la confusión preexistente. Algo así.
Cuando eso ocurrió, esto otro ocurre: me convierto en una cosa que llora, credula y vulnerable.
Por suerte, de las experiencias se aprende (o esa es la idea) y me bajo a tierra sola. A veces tardo mas, otras menos.
Hoy tarde bastante.
Me quede enganchada ahí, en ese limbo virtual tan mágico y sensual, donde soy nuevamente reina y disfruto.
Pero en ese mundo de hadas hay personajes siniestros y malvados también. Yo los llamo "perversos de turno". Juegan. Juegan con mi mente, juegan con mis recuerdos, con mi tiempo, con mis deseos y mis ganas. Se divierten inventandome jardines de Babilonia, pero no se hacen presentes ni frotando la lámpara maravillosa. Básicamente, me mienten y yo les creo.
Si, ya se. Soy inteligente pero eso no quita que sea una ameba a la hora de diferenciar el bien del mal. Creo en la bondad permanente de los humanos y muero a causa de ello mil veces por semana.
Y me obligo a limitar este análisis hasta aquí.
Las motivaciones externas que llevan a los otros a jugarla de sadicos ya se me escapan del espectro de mis ideas.
Y en medio de mi insomnio, hay solo una cosa clara: masoquista, si, soy bastante. Pero con limites.
Y por hoy, fue suficiente.
Sent from my Blackberry


















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