martes, 4 de junio de 2013

New York me mata - dia 1

Estoy despierta desde ayer a las 9 de la mañana. O sea, unas 38 horas. De las cuales vole 10 y media. Y dormi unas 3 en el avion, porque tenia un bebe que lloraba en la fila de atras. Que era la ultima. La mia estaba al lado del baño. Y yo tenia pasillo. Pero no me molesto, porque me fastidia tener que pedir permiso para ir a hacer mis necesidades, asi que me levantaba y sentaba como queria.

Resulta que el piloto era chistoso, y a cada rato nos decia cosas por el altavoz. La verdad es que habia muchos pilotos, asi que no identifique bien cual era el que hablaba tanto. Las que no eran chistosas eran las azafatas, que ya estaban mas para la jubilacion que para la minifalda; y nos gritaron, retaron y miraron de forma amenazante todo el viaje.

En fin, resulta que llego y voy al mostrador de control de pasaporte. Yo me esperaba las 100 preguntas del año para que me dejaran pasar. Pero nada. Nada de nada. Casi casi tan facil como tomarme el 152. Mas facil creo. Ideal, si no hubiera sido por los 40 minutos que malgaste esperando en esa cola de gentes variadas a que no me interrogaran sobre las intenciones maliciosas de mi viaje (?)

Salgo de ahi, a buscar mi equipaje. Que ya habia dado muchas vueltas en la cinta y estaba paradito ahi en un costado. Si, estaba ahi, nadie se lo habia llevado. Oh! Y sin supervision...

Mientras intento cerrar la boca y evitar demostrar que vengo de un pais donde si pueden te roban hasta la etiqueta pegajosa de la valija, me dirijo a aduanas. Un senor me llama y me pide el papelito que llene en el avion. Lo mira y me dice: Welcome to the United States, continue please. Y ya. No hubo rayo X ni perros ni pomo.

Feliz, salgo como si saliera de mi casa a la Av. Santa Fe, y me guio por los carteles que me llevan al AirTrain. Se llama asi porque va en el aire. Bah, no flota, pero va alto. Ese tren une la Terminal 2 con la estacion Jamaica. Llego y resulta que tengo q pagar una tarjeta de metro que no tengo, y la maquina no me toma billetes de 100 dolares. No es que me haga la millonaria, pero no hice tiempo a cambiar. Bueno, meto mi tarjeta de debito, pero no la lee. OK, me voy a un cajero, y no me deja sacar plata. Ahi me acuerdo de mi pais y de la Republica que nos acogio a todos, y pago con tarjeta de credito. Paso y me voy a conectar con el tren que va a Penn Station, la estacion que sale justo a la 34 y Av. 10, a unas 4 cuadras de mi hotel. El tren viene hasta las manos, parece el Sarmiento. Es que es hora pico, 7 y media de la manana. Me subo y no entiendo si es que podemos viajar parados o hay que esperar otro, la cosa es que veo un asiento y ahi me acomodo. Al rato viene la chica que pide boletos, y yo no tengo boleto, tengo solo la MetroCard. Me dice que tengo que pagar 16 dolares, cosa que hago sin chistar y de paso, obtengo el famoso cambio. Tampoco tengo intencion de tanta adrenalina como visitar el cuartel de la Policia de Transporte.

Luego de 30 minutos y de pasar por debajo del agua, llego a Manhattan. Cabe destacar que elegi toda esta aventura porque es lo mas rapido y barato, y porque soy asi; masoquista. Salgo a la calle, llueve. Intensamente. Y hay como 30 grados.

Genial, porque yo voy con saco y campera, arrastrando una valija de 13 kilos y un bolsito colgado del hombro que me lo disloca lentamente.

Decido caminar 4 cuadras bajo la lluvia, me lo tomo con soda y sonrio. Claro que la sonrisa me dura poco, porque justo cuando estaba a 2 cuadras de mi lugar final, y a tan solo 30 minutos del comienzo de mi reunion, se me rompe el taco del zapato.


Me las ingenio como puedo, y cojeando con estilo y mucha clase, llego al bendito hotel. Pero la cara del recepcionista me dice todo: estoy en el hotel incorrecto. Le digo, y adonde queda el otro? "Son 30 cuadras", me responde. Te molesta si me cambio los zapatos?, le digo. "No, no, tomate tu tiempo", me dice. Ahi abro la valija, saco esto y aquello, abro una bolsa y otra y me cambio los zapatos.

Ok, vuelvo a salir en plena lluvia violenta y paro un taxi. Es un señor de la India que habla mucho, muy simpatico, que me deja en el lugar correcto por tan solo 6 dolares. Le agradezco en varios idiomas y me bajo.

Ahora si. La recepcionista muy amable me da las llaves de mi habitacion y yo siento que llegue al Nirvana.

No tengo tiempo para disfrutar de todas las almohadas que hay sobre la cama, asi que me meto a ducharme rapido. Aca es cuando los objetos inanimados cobran vida y se vengan, entonces me peleo con la ducha, que se pasa a chorro masajeador fuerte, que luego termina en otro aun mas fuerte, me quemo viva, me congelo, y me inundo, porque el agua sale por debajo de la mampara de vidrio y moja el piso.
Yo me desespero porque estoy llegando muy tarde, me acomodo un poco y salgo de nuevo.

Pongo un pie fuera del hotel y Zeus me larga baldazos de agua del cielo. Vuelvo a entrar y la recepcionista me regala una bolsa para taparme la cabeza. Salgo con la bolsa estilo poncho de arpillera, y pienso; señores, estoy en New York! Y parezco una harapienta! Que horror! Dejo el dialogo mental y estiro la mano porque viene un taxi. Que no entiendo si esta libre o no, pero que me importa ya a esta altura. Estaba libre.

Este amigo ruso me pasea un poco y finalmente, me deja en la oficina.

Llegue.

Esto va a estar bueno!
Sent from my Blackberry

No hay comentarios: