lunes, 30 de septiembre de 2013

Soy una chica que llora

Mucho. Y por diferentes motivos.

La musica me hace llorar a veces. Escuchar aquel nocturno de Chopin, o alguna cancion de Andrea Bocelli, o quizas, algun rock viejo o hasta un tango melancolico hace que mis ojos desaparezcan, y queden como finas lineas dibujadas en mi rostro.

Me trae recuerdos, y puede ser ese el motivo por el cual lloro. Porque las melodias recuerdan a mi alma algunos momentos que quedaron atrapados en el pasado, y que ahora solo puedo observar como una espectadora en medio de un cine. Sin intervenir, sino tan solo sentada a lo lejos, viendo como se suceden y por momentos, reviviendo las sensaciones y sentimientos que me dejaron.

La musica me hace llorar, porque toda mi vida ha sido una gran cortina musical, y yo, la protagonista que canta y baila en cada escena, a veces con alegria. Muchas otras... Desaforadamente, y llena de tristeza.

Lloro cuando veo una pelicula que me toca el corazon. Cuando leo algunas frases de los guiones, cuando veo las acciones de algunos valientes, o de otros valientes enamorados, o cuando me muero de rabia por alguna injusticia. 

Lloro con las imagenes de algun animal en problemas, o abandonado, o asesinado. Lloro tambien de alegria cuando los veo festejar reencuentros con sus amos, o cuando hacen travesuras y luego corren en busca de amor protector.

Las palabras de amor me hacen llorar.

El amor, ese que tanto busco y que tanto quiero, ese que me arranco el espiritu y me dejo insome, rodeada de cigarrillos y palabras vacias, sin respuestas, durante tantas noches. Ese que me llevo a la cima y me empujo sin piedad hacia el centro de la Tierra, donde me prendi fuego y baile con mis demonios, hasta convencerlos de dejarme volver. Ese amor que me lleno de extasis algunas mañanas calidas y algunas tardes de otoño, el mismo que me asesino en verano y me enterro en invierno. 

Ese amor que no entiendo, que no se si existe, que no se si quiero, que no se que quiero. Por ese amor tambien lloro. 

Y lloro cuando descubro su nuevo rostro. Cuando cada dia que pasa me sorprende con una version distinta de las que conozco. Cuando me despierto y ahi esta esperandome. O cuando me acompaña en el dia. O cuando se va conmigo a la cama de noche. Lloro. Porque ese amor no se parece en nada a aquel que me hizo creer que asi era, esa imagen mitad malvada, mitad benevola disfrazada de distintos colores, con distintos ojos y distintos perfumes, encarnada en distintos cuerpos que se acercaron a mostrarme un mundo falso con una definicion que no era cierta. 

Este nuevo rostro es autentico. Y se parece mucho al amor que yo llevo dentro. 

Por eso lloro. Porque quizas, y tan solo quizas, si asi se parece, quizas sea su gemelo. 

Soy una chica que llora, y mucho.

A veces, sin motivo.

A veces, mis motivos no los entienden.

A veces, yo tampoco los entiendo.

Pero hay algo que si puedo decirles. De mis lagrimas renace un nuevo ser cada vez, y se llena de fuerza vital, y se libera del dolor y la espera, de las expectativas y los deseos. 

Lloro para crecer. Y asi, sigo viviendo.




miércoles, 11 de septiembre de 2013

Reflexiones de miercoles. De miercoles a la madrugada, digo.

Antes reflexionaba en el 152, y muchas veces esos insight me ayudaron a constituir la Jimena que soy hoy. No se bien si agradecerles o agarrarme la cabeza, pero no importa. El hecho es que me han moldeado.

Hoy, a pasos del insomnio que comienza a atacarme lentamente otra vez, como en los viejos tiempos, estoy aqui tirada en la cama estilo sardina enlatada version al natural, meditando sobre muchas ideas que no se quedan quietas. Segun mi interpretacion del escenario actual, si no las dejo salir, van a seguir rebotando en las paredes de mi craneo, que ya no es el mismo que el de los 23; y tanto golpeteo puede ser letal. Y si bien desintegrarme siempre es una buena opcion, mejor elimino y hago espacio para una eventual horda de pensamientos mas utiles que quizas algun dia inunden mi psiquis.

En fin, la cuestion del amor esta complicada. Bueno, que tampoco se ya que es esto del "amor", en el marco Occidental retorcido en el cual vivo.

Me refiero puntualmente al amor romantico, porque sigo afirmando que siento amor en varias otras situaciones que no implican un sexo masculino por el que siento atraccion fisica primitiva y con el cual me dan ganas de hacer perdurar la especie.

No hay manera.

Estoy atrapada en una matrix de manifestaciones vibracionales con pito, que resuenan bien lejos mio, sin un maldito electron en sus configuraciones que guste de mis protones tanto como para enlazarse de forma permanente a mi estructura y fusionarnos en la creacion de un futuro nuevo elemento.

Asi de complicado esta el asunto.

Tengo varios ejemplos de especimenes para diseccionar: los cobardes elocuentes y seductores que se dedican a conquistar gametas hembra para luego huir sin prisa ni pausa (ni explicaciones), los que tienen alguna mezcla genetica con el reino Fungi (o sea, son como hongos), los que se piensan Odysseus viviendo en la isla de Circe (yo vengo a ser la mismisima ninfa de sus fantasias), los que en lugar de Circe me confunden con Penelope (la que teje y desteje y espera, y espera, y espera, y espera... Y sigue esperando), los que desafian mi intelecto en batallas dialecticas como si estuvieramos en la escuela de Aristoteles. Y podria seguir.

La complicacion reside en que ni con Google Maps encuentro a uno, UNO solo que, al momento de abrirle el pecho en dos con el bisturi, me muestre un poco de humanidad.

A ver si soy clara,

Ni un vendedor de humo, ni un maniatico sexual, ni un egolatra ilustrado, ni un fantasma ausente. Y ciertamente, un hongo tampoco.
El amor que yo quiero para mi es humano. Si lo pincho, sangra y si lo pellizco fuerte, llora. Si lo abrazo, me pide que me quede asi y si me quedo mirandolo, se sonrie. Si se me caen unas lagrimas por alguna pavada, me deja ser y si me enojo porque el mundo es injusto, me ayuda a cambiarlo.

El amor que yo quiero es tangible, lo respiro y lo huelo. No lo tengo que imaginar, o desearlo a mi lado cuando elige quedarse lejos.

Creo que la culpa de todo esto la tienen los cuentos de hadas que nos hicieron creer cuanta locura escribieron esas personas siniestras (y posiblemente drogadas), sobre sus idealizaciones, fantasias materiales y perversiones.

Y ahi vamos todas las mosquitas vestidas de vaquitas de San Antonio a prenderle velas al patrono del amor, comer chocolates en San Valentin y despues rezarle desaforadamente a San Miguel para que nos saque los demonios que nos dejaron encima.

Genial.

Me voy a dormir.

Que sean felices para siempre.
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lunes, 9 de septiembre de 2013

Ultimamente

Estoy bastante perdida en este mundo que,  a pesar de ser pura energía condensada y materializada, se muestra terriblemente real. Tanto que hasta creo que soy parte de el.

He pasado semanas extrañas. 

Es difícil describir como fui bajando uno por uno por los círculos del Infierno, hasta casi llegar al mismisimo  corazón de Satanás. 

Algunas personas me han dicho que soy una dramática. No voy a contradecirlos, tengo bastante sangre griega antigua en mi ser, me gustan las pasiones descontroladas y la desesperación del alma incapaz de controlar el flujo del destino. Me expongo a morir una y otra y otra vez en los brazos del inoportuno amor mal diagnosticado. Es cierto.

Pero también es cierto que tanta humana brutalidad me exaspera. Me deja agotada, sin fuerza, casi sin respirar. 

Ultimamente no entiendo a esta raza dominante. Y no me identifico con ella.

Vivo rodeada de ira, violencia y arrogancia, de hordas de ciegos que aunque tienen los ojos abiertos, no pueden sino ver su única guerra: devorar la fe, el corazón y el espirito de sus similares. Quien logra atacar primero y dar la mordida letal, es quien gana. Quien infecta al otro con su mundano egoísmo y sus placeres banales, es quien vence. Quien come mas humanos, es quien se consagra en esta "sociedad".

Entonces camino todos los días sobre este asfalto apocalíptico, con la piel expuesta a mi única esperanza: el sol, la luz. Y aunque existan quienes afirman que será el mismo Ra quien ocasione el exterminio final, hoy es quien limpia mi aura y me empuja a seguir. 

He pasado semanas extrañas.

Pues, últimamente, si.



miércoles, 4 de septiembre de 2013

Antes de la medianoche

Me convierto en fantasma.

Comienzo a asesinarme despacio, cada tarde a eso de las seis y media, cuando el sol baja y se levanta viento. Cuando se escucha el caos de vehiculos atascados en las calles, y algunas personas riendo en voz alta por ahi.

Yo no rio, yo muero.

Mi cuerpo se desploma en el sillon, y ahi me quedo, inmovil, ida. No tengo hambre ni sueño. Ni calor ni frio. No tengo sentidos. Los perdi junto con el resto de mi mente.

Me invaden los recuerdos, los olores, las imagenes sensoriales, los sabores, las palabras... Soy presa, esclava de la tirania y crueldad de sus deseos; de verme desangrar en forma de lagrimas que van a parar al mismo lugar que mis expectativas... A ese agujero negro que no es nada, que no existe, que no veo. Que devora mis entrañas. Y disfruta haciendolo.

Antes de la medianoche me mate varias veces y de diversas maneras. A veces me ahogo entre jabon y hojas secas de plantas milagrosas; otras recurro al humo del tabaco deseosa de que me desgarre los pulmones. Hay veces que dejo a mis ojos salir de mi rostro en rapidas gondolas. Pero las peores son las veces en las que muero de insomnio, incapaz de acallarme y silenciarme, de dormirme y abrazarme de consolarme y mantenerme calma.

Malditas horas.

Maldito reloj.

Maldita sea.
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Aterrada

Del amor.

E incapacitada de sentirlo.

Simplemente, no puedo. No me sale mas.

Sera que he pasado tantas noches insomne, con los ojos pegajosos y entrecerrados de tanto llorar, sin respirar bien, luchando contra todos los recuerdos y sensaciones existentes en mi mente y en mi cuerpo durante horas, dias, semanas... Que ahora ya no siento mas. No puedo creer. No me conformo. No me contento. No me convenzo.

Nunca fui una tipa facil, soy exigente a la hora de conectar en terminos del amor. Llevo colgada del cuello una lista de requisitos bastante demandante, y si a eso le sumamos que soy ansiosa, quizas sea mi culpa el no dar tiempo al fluir de los acontecimientos, el no relajarme y dejar de manejar los hilos. Que ciertamente no manejo en absoluto, pero creo hacerlo.

Soy jodida. Soy muy especial.

Excesivamente analitica e intelectual, mas seria que casual, sensible hasta los dientes, intolerante hacia la injusticia, humanitaria, sonadora, inocente, credula. Demandante de atencion. Necesitada de carino permanente. Y de seguridad de presencia. Y de presencia. De mucha presencia.

Si, hay mas. Mas particularidades. Que hacen de mi un combo interesante, pero dificil de manejar.

Y ahora, tengo una puerta de hierro, un laberinto, un oceano y un desierto como camino hacia mi corazon. Es asi.

Me duele, me duele y mucho.

Estoy enojada, estoy lastimada; me desangro por las noches y me curo de dia para sobrevivir durante las horas de sol, hasta caer nuevamente en esta irrealidad autentica de estar asi sin estar en mi.

Y ya ni me controlo, ni me consuelo. Ni me encuentro. O de a ratos. O de a poco.

Ni me importa tampoco.

Me entrego.
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