viernes, 22 de noviembre de 2013

Hoy entendi

Hoy entendi que no importa donde estoy hoy, ni donde estuve ayer, ni donde estaré mañana. Porque la impermanescencia es inherente a la condición de existir. Así como la energía no se destruye, sino que se transforma; las situaciones en las que nos encontramos no son perennes, van reconstruyéndose en el tiempo y trascendiendo.

En relación a lo anterior, ningún hecho del presente realmente me perturba, aunque quizás sea uno de esos que prefiriera no estar experimentando. Y será justamente por ese motivo que necesito observarlo, no analizarlo, y dejarlo pasar. Sin que genere ningún sentimiento que disocie  mi paz mental y la fragmente.

No es una tarea sencilla, porque desde que nacemos estamos instruídos en la dinámica de la sobrevaloración y sobre-acción de los pensamientos sobre nuestro estado anímico real del presente, y vamos enfermando nuestro cuerpo fisico y nuestro espíritu con sobrecargas de ansiedad, ira, deseos de control, culpa y miedos. Miedo al abandono, miedo al fracaso, miedo a la incertidumbre. Necesidad de controlar la incertidumbre, formación de elevadas dosis hormonales que nos colocan en un estado de conciencia alterado durante largas horas del día. Exceso de asignación de responsabilidades, exceso de satisfacción de los deseos ansiosos del organismo: comida, bebida, cigarros, drogas para dormir, drogas para el dolor físico, drogas para la digestión. Necesidad de llenar el vacío existencial, la ira, la culpa con elementos materialistas superfluos y banales. Sobrealimentación del ego.

El ego.

Pienso que detras de los grandes egos siempre hay pequeñas personas inseguras y que enfrentan serias dificultades para practicar la compasión consigo mismas y permanecen en la oscuridad que sale de ellas mismas.

Cuando estoy cerca de alguna de estas personas, mi campo energético puede sentir la baja frecuencia de sus vibraciones, esa energía densa y oscura, pesada y cargada de envidia, de recelo, de esa mezcla tan triste de desesperación y reticencia, de fracaso y altanería, de soledad y nimiedad.

Tengo que reconocer que aunque hoy entendi todo esto, no es facil solo sentarme y respirar.

Pero confío. Y tengo fe.

El Universo siempre sabe cual es el mejor camino para cada uno, solo hay que dejarse llevar y fluir con su guía. Las experiencias que creamos mientras vivimos nos hacen quienes somos, nos llenan de sabiduría y luz, de amor y paz. Siempre que las utilicemos para nuestro bien superior y para el de los demas.

Hasta ahora, mi alma se ha mantenido pura. No han logrado contaminarme con ningun ataque de oscuridad.

Y soy feliz. Así simple como soy. Así con mis creencias, respetando mis principios y valorando quien soy. Honrando el hecho de abrir los ojos cada mañana y disfrutar del sol en mi rostro. Agradeciendo tener un plato de comida en mi mesa siempre, una cama donde dormir y una ducha de agua para bañarme.

Soy una privilegiada en esta vida.

Hoy entendí.

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